A Niko lo conocí en alguna de las primeras reuniones de UPyD celebradas en Bilbao, hacia finales de 2007. Me llamó la atención su facilidad de palabra, su empuje, su optimismo y su capacidad de liderazgo. Al poco tiempo, compañeros del partido me dijeron que había decidido irse de Euskadi, harto de las amenazas directas de ETA y ante el riesgo evidente que corría su vida. Fue entonces cuando supe que fue durante 16 años concejal socialista, que su nombre apareció en papeles de la banda, que los terroristas hicieron planes muy concretos para asesinarlo.


Niko ha vuelto, y no porque en el País Vasco haya desaparecido la presión nacionalista o porque hayamos alcanzado la libertad, sino precisamente porque quiere volver a luchar para ganarla. Niko marchó de Euskadi en 2008 para rehacer su vida y alejarse de la tierra por la que tanto trabajó… y ahora vuelve y se reincorpora al que él considera el único proyecto político no contaminado por el nacionalismo vasco, el único proyecto que no se amilana frente al nacionalismo vasco: el proyecto constitucionalista y progresista que UPyD representa.


Gracias, Niko. A tí por volver a la lucha democrática desde el compromiso público y la acción política. Y gracias a cada uno de los ciudadanos comprometidos que han decidido comprometerse activamente e ir en nuestras listas.
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