Los constitucionalistas de UPyD.

El lehendakari ha anunciado hoy la disolución del Parlamento Vasco y la convocatoria de elecciones para el próximo día 21 de octubre. Lo ha hecho con semblante triste y aspecto cabizbajo, como lo haría aquel gobernante que sólo puede ofrecer a los ciudadanos un desolador balance de gobierno, plagado en su caso de incumplimientos, miedos, complejos y cobardía. 


Esta legislatura que ya definitivamente finaliza se ha terminado caracterizando por el hecho obvio y evidente de que no sólo el Partido Socialista sino también el Partido Popular, que lo apoyó hasta hace tres meses en su inacción política, han desaprovechado una oportunidad quizás única para impulsar los cambios que Euskadi necesitaba tras décadas de gobiernos y políticas nacionalistas. Una legislatura en la que el gobierno socialista no ha cumplido su programa político, no ha cumplido su calendario legislativo y, desde luego, no ha cumplido el acuerdo de bases firmado al inicio con el Partido Popular. Lo sorprendente es que el PP vasco ni se ha inmutado en todo este tiempo, salvo a última hora para pedir elecciones anticipadas. Obviamente, no esperábamos del PP que defendiera la racionalización del entramado institucional vasco, la reforma de la ley electoral o que criticara el Concierto Económico… pero al menos podía haber hecho cumplir ese acuerdo de bases para modificar la política lingüística, una radio y televisión pública vasca para todos y mucha más contundencia frente a Amaiur o a Bildu… pero ni eso: prefirieron mirar a las musarañas durante tres años y medio. Y en algún caso incluso hicieron voluntariamente el ridículo, como cuando comparecieron en Euskaltzaindia (la academia del euskera) para pedir perdón por sus años de alejamiento respecto del euskera, en lo que puede ser lo más pasmoso que he podido ver de cerca en estos años. 


Respecto a nosotros los de UPyD… estamos preparados y vamos a ampliar nuestra representación parlamentaria. En nuestro caso, basta con hacer y defender lo que hemos hecho y defendido hasta ahora. Si algo somos, es la coherencia y las ideas claras. Otros estarán tramando cambios de discursos o lavados de cara. En nuestro caso, basta con seguir defendiendo las mismas ideas que hasta ahora: una Euskadi cosmopolita, diversa y plural, donde se pueda pensar y hablar libremente.


UPyD, por tanto, como hasta ahora desde que nació precisamente en el País Vasco, defenderá la alternativa constitucionalista frente a los nacionalistas y frente a los que, no siendo nacionalistas, se han comportado durante estos tres años y medio como si lo fueran. Y lo haremos sin complejos. Con claridad meridiana. Sin resignación. Con esperanza. UPyD va a seguir defendiendo una alternativa de ciudadanos libres, progresistas y sin complejos. El progresismo que no pretende mezclarse con los nacionalismos para parecerse a ellos, sino que precisamente lo enfrenta para garantizar los derechos de ciudadanía y el bien común de todos los españoles.

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