«Vidas rotas» y Constitución Española.

La recién creada en el Parlamento Vasco «Ponencia para la Paz y la Convivencia» pide a las asociaciones y a los partidos políticos con representación en las instituciones aportaciones y sugerencias escritas. Ante este hecho, convendría recordar en primer lugar que a UPyD, en todas las semanas durante las cuales supuestamente los distintos partidos políticos negociaron el contenido de la ponencia parlamentaria, no se le dirigió ni una sola palabra por parte de ningún partido político para informar y mucho menos tratar de acordar la constitución de esta ponencia o para explicarnos su modo de funcionamiento, su contenido o sus participantes. Tampoco se nos pidió ningún tipo de aportación o comentario, ni se nos mostró el texto acordado hasta el momento justo en que se iniciaba el debate. Estos hechos demuestran la falsedad inmensa de los integrantes de la Ponencia cuando piden ahora a UPyD aportaciones o sugerencias escritas.

En todo caso, y a pesar de esta evidente falsedad de los integrantes de la Ponencia, UPyD quiere transmitir a los integrantes de este foro algunos comentarios y sugerencias y una recomendación final. En primer lugar, debemos decir muy claramente que esta Ponencia parlamentaria no tiene como objetivo ni la derrota incondicional y definitiva de la banda terrorista ETA ni la deslegitimación de la violencia. Quienes así se han expresado saben perfectamente que mienten. Además, sus impulsores, pretendiendo con ello engañar burdamente a la ciudadanía, llaman al foro “Ponencia para la paz y la convivencia”, lo cual no deja de ser una expresión evidente de cinismo político. En primer lugar, cabe recordar a los integrantes del foro parlamentario que no estamos en guerra. Y en segundo lugar, que la convivencia es el Estado de Derecho y el respeto a la legalidad vigente. En fin, cabe recordar a los integrantes del foro parlamentario que lo que sigue faltando en Euskadi es libertad plena, y no la hay porque sigue viva una banda terrorista denominada ETA y decenas de miles de ciudadanos que la aplauden o comprenden.

Es ciertamente curioso: todos ellos dicen que ETA ya ha acabado y, sin embargo, proponen iniciativas supuestamente tendentes a acabar con ella. O para garantizar la convivencia, cuando resulta que la convivencia es el respeto escrupuloso a la legalidad vigente y al Estado de Derecho, precisamente frente a los terroristas y acólitos. UPyD viene manteniendo un discurso diáfano y coherente en este asunto: dijimos que no apoyaríamos ni ponencias ni iniciativas que tuvieran como objetivo fundamental hablar de lo que interesa a Batasuna o resolver sus problemas. Es decir, asumir dócilmente su agenda y sus reivindicaciones históricas, justo lo que hacen PNV, PSE, PP, Ezker Anitza y parte de Aralar con su participación en esa Ponencia.

Repito lo que dije cuando debatimos este asunto en el pleno del Parlamento Vasco: no hay que inventarse nada extraordinario para defender la libertad de pensamiento en el País Vasco. Necesitamos compromiso democrático, aplicación del derecho, de la ley y del sentido común. No hay que proponer cosas extraordinarias. No hay que caminar por caminos que discurran fuera de la normalidad democrática. Y, desde luego, no debemos asumir como propia la agenda de la “Izquierda Abertzale”.


Esta Ponencia, por tanto, no tiene otra función que hablar de aquellos asuntos que interesan a Batasuna y acólitos: el acercamiento a Euskadi de los presos de ETA, la excarcelación de los presos enfermos y la flexibilización de la política penitenciaria que afecta a los presos de ETA, asuntos todos ellos competencia del Gobierno Central. Gracias a esta Ponencia y a sus integrantes, ya han comenzado a desfilar distintas personas que no tienen otro objetivo que vendernos la teoría nacionalista del conflicto político: ya la conocen, dos bandos enfrentados, a un lado, ETA, al otro lado, el Estado, y ambos impulsores de una violencia contra los ciudadanos. Obviamente, UPyD no quiere fomentar esa injuria y esa mentira, por lo que les dejamos solos en ese despropósito.

La derrota de ETA no la hemos logrado aún. En esto debemos concentrarnos: derrotar a ETA y lograr la libertad plena en el País Vasco. Nuestra tarea, más que liarnos en lo que sólo a ellos interesa, es exigir a ETA que se disuelva incondicionalmente y para siempre, que entregue las armas, que pida perdón, que reconozca el daño causado y que colabore con la Justicia para aclarar los más de 300 crímenes que siguen sin estar resueltos. Los partidos políticos democráticos deberíamos concentrarnos y centrarnos en defender un final de ETA sin medidas de gracia, sin impunidad, sin enjuagues antidemocráticos, sin chantajes, sin mentiras, con memoria y con verdad. Y con vencedores y vencidos.

En base a todos estos argumentos, hemos hecho entrega a los integrantes de la Ponencia del libro «Vidas rotas», monumental libro de Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey, historia de los hombres, mujeres y niños víctimas de ETA. De este modo tendrán presente el drama provocado por la banda terrorista a lo largo de su historia. Por otro lado, les hemos entregado un ejemplar de la Constitución Española, garantía de nuestra conviviencia. 

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