Una nueva cesión ante ETA.

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El 26 de febrero de 2012, Jorge Fernández, actual ministro del Interior, aseguraba: «No habrá acercamientos hasta que ETA no se haya disuelto». Hace menos de un mes, el 12 de abril, el mismo ministro repetía la misma idea: «Sólo se podría replantear la política de dispersión… si ETA se disuelve». Además, por tener más datos y llegar a conclusiones más diáfanas, podemos ojear el programa con el que el Partido Popular se presentó y ganó las recientes elecciones generales: «Adoptaremos las medidas precisas para impedir la utilización de las instituciones en cualquier actividad de apoyo, legitimación o justificación del terrorismo y sus responsables». Y apenas hace 15 días conocimos el borrador de la ponencia del PP vasco que se debatirá y votará este próximo fin de semana: «la dispersión no tendrá sentido si ETA desaparece». Un medio de comunicación escrito resumía acertadamente lo plasmado en el documento: «El PP condiciona cualquier cambio en política penitenciaria a la desaparación de ETA». El ponente Borja Sémper parecía cerrar cualquier debate: «Sólo entonces llegará el nuevo tiempo».

Hoy podemos decir que todo esto ha acabado (seguramente acabó cuando se decidió legalizar a Amaiur y a Bildu). Hasta entonces, el Partido Popular pretendía el endurecimiento del Código Penal y el cumplimiento íntegro de las penas. Ahora apuesta por la «generosidad» y la «inteligencia». El nuevo programa de Reinserción para los terroristas presos puesto en marcha por el Gobierno Central, que según el comisionado Jesús Loza culmina los trabajos iniciados por Zapatero… y el Gobierno Vasco apoya, sigue esta nueva línea compartida también por el PNV. Con este Plan se permite a los terroristas que se beneficien de la «generosidad» del Estado sin que previamente hayan reconocido su culpa y se hayan arrepentido ética y políticamente del terrorismo.

A través de este Plan para los presos de ETA, el Gobierno ha suavizado los requisitos para facilitar los acercamientos al País Vasco. El Gobierno, sin que ETA se haya siquiera disuelto y mucho menos colaborado con la Justicia, ha flexibilizado las condiciones para el inicio de la reinserción de los presos de la banda. El PP ha eliminado el requisito del perdón a las víctimas que el PSOE exigía para los traslados. Los presos de ETA accederán con más facilidad a los centros del País Vasco, donde se les dará cursos formativos en Educación para la Ciudadanía y convivencia (qué banalidad…). Es cierto que los requisitos legales para obtener beneficios penitenciarios no han cambiado porque la ley sigue siendo la misma… pero también que antes se exigía pedir perdón a las víctimas del terrorismo y asumir las responsabilidades civiles para que los terroristas fueran acercados a las cárceles vascas… y ahora ya no.

No sé el futuro qué nos deparará (descarto la amnistía y el reagrupamiento masivo… y no sé si soy demasiado optimista). De momento, el mayor error presente (y los errores futuros pueden tener su origen en este y en otros previos) es que se traslada el mensaje a los presos etarras y a la banda de que, antes o después, el Gobierno acabará cediendo a nuevas reivindicaciones. Que existe un gobierno sensible a las presiones que está dispuesto a «moverse»… incluso aunque ETA no se disuelva. Un gobierno nervioso preocupado por demostrar que es cualquier cosa menos «inmovilista». Y ésta es la vía menos oportuna para derrotar definitivamente y sin contrapartidas al terrorismo: llevar a ETA al convencimiento de que ya habrá otra fase… otros movimientos, otras cesiones. Los terroristas interpretarán el Plan (ya lo han interpretado, me temo, acaban de pedir la «desmilitarización» de Euskadi) como un signo de debilidad del Gobierno y los demócratas.

Por eso es un error de bulto. Por lo que traslada. Por eso el Gobierno nunca debió aprobar este giro en la política penitenciaria. Por eso el Gobierno del PP debería retirar este Plan especialmente pensado para los terroristas de ETA. Las cesiones nunca fueron una buena idea. Tenemos larga experiencia.