Leo con suma atención el artículo «Fatuidad no, por favor» de José María Ruiz Soroa, publicado en El Correo y El Diario Vasco hoy mismo, miércoles 2 de mayo. Sus argumentos no me sorprenden. Los conozco y los comparto. Es más: los llevo a la tribuna parlamentaria siempre que tratamos ese tema intocable que es el Concierto Económico, esa singularidad anacrónica y antidemocrática que nos sobrefinancia a los ciudadanos vascos, ese disparate que rompe la igualdad ciudadana y la solidaridad entre los que más y los que menos tienen (y con escaso futuro en esa Europa con fiscalidad única a la que aspiramos, por cierto). Los argumentos de Ruiz Soroa son tan brillantes como habituales en nuestro argumentario. Les recomiendo lean el artículo completo pero se lo resumo en dos líneas: “el discurso del lehendakari al proponer el modelo vasco al resto de comunidades es a la vez una ofensa a la inteligencia y un insulto a la solidaridad: nosotros poseemos un sistema de financiación privilegiado”. Y es cierto: los vascos estamos sobrefinanciados gracias a un sistema anacrónico que en Euskadi nadie cuestiona y todos adoran, incluidos los que se dicen progresistas y de izquierdas. Corrijo: un sistema que sólo UPyD cuestiona. Y es esto precisamente lo que vuelve a olvidar mi admirado Ruiz Soroa: no todos callamos ante esta injusticia. Al parecer, los privilegios únicamente son criticables cuando los disfrutan otros; cuando somos nosotros los privilegiados, se invoca la diversidad plurinacional española, como si la pluralidad cultural afortunadamente existente en España debiera dar lugar a una diferencia de derechos y, por tanto, a la desigualdad entre ciudadanos de un mismo Estado. En nuestro caso, es una cuestión de principios, señor Ruiz Soroa: por eso nosotros no callamos.

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