Al Lehendakari se le ha ocurrido impulsar en el Parlamento Vasco una Ponencia para la Paz y la Convivencia. El nombre planteado para la misma es lo suficientemente embaucador como para que muchos hayan caído en las habituales trampas de lo políticamente correcto. Sin embargo, y dejando al margen las habituales perversiones del lenguaje que por estos lares se producen, paremos a pensarnos cuáles pueden ser las funciones de este foro, por muy parlamentario que sea. ¿A alguien se le ocurre alguna función que pueda desarrollar que no sea la de asumir la agenda de Batasuna? ¿Alguien puede explicarnos para qué otra cosa puede servir que para hablar de aquello que interesa a los ilegalizados que el otro día ocuparon vergonzosamente la sala de prensa del Parlamento Vasco?
Al Lehendakari habría que decirle que no hay que proponer cosas extraordinarias para lograr la derrota definitiva de ETA (que además acompaña diciendo que la banda ya ha sido derrotada). Que, como escribía recientemente Joseba Arregi, «no hay que caminar por caminos que discurran fuera de la normalidad democrática». Que hay veces que el liderazgo consiste sobre todo en actuar con sentido común, defender lo obvio y trabajar para fortalecer el Estado de Derecho. Que la convivencia es precisamente la defensa del Estado de Derecho y la consolidación de la paz la aceptación de nuestro marco jurídico y las reglas de la democracia. Que lo que debe hacerse es velar por el pluralismo político y la libertad de pensamiento. Acabar con el odio y la intolerancia. Proteger los derechos de la ciudadanía y el libre albedrío de las personas. Al Lehendakari habría que decirle desde la tribuna parlamentaria pero también desde fuera que no hay que abrir las puertas de la democracia a nadie porque las puertas están y han estado siempre abiertas: quien no ha entrado es porque voluntariamente se ha quedado fuera (y, por cierto, para atacarla). Por otro lado, y para terminar: si, como dicen no pocos ha acabado la violencia, dejemos de preguntarnos qué obligaciones tenemos con quienes hasta ayer la apoyaban.
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