Sobre las «otras víctimas».

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Ayer asistí en el Koldo Mitxelena de San Sebastián a la primera charla de las charlas organizadas por Gesto por la Paz para esta semana en Donostia, Vitoria y Bilbao. Apenas una treintena de personas. Ni un solo parlamentario vasco excepto servidor (el único que votó en contra de la iniciativa que abría la posibilidad de constituir una ponencia parlamentaria para estudiar estos asuntos). El asunto, «las víctimas de actuaciones indebidas del Estado en la lucha antiterrorista», tema muy en la agenda del Gobierno Vasco. Realicé la siguiente pregunta escrita al finalizar la interesante charla, cumpliendo esa moda absurda de impedir que la gente se exprese de viva voz: «Es obvio que hubo víctimas de grupos parapoliciales o de funcionarios públicos, esto nadie lo pone en duda pero, ¿no les parece que mezclar a estas víctimas con las víctimas del terrorismo (como hace la exposición de motivos de la iniciativa que constituyó la ponencia de las «otras víctimas» en el Parlamento Vasco, como se deduce de la pretensión de incluirlas en el Día de la Memoria y como se evidencia de la idea de darles cabida en el Centro de la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, etcétera) favorece la teoría del conflicto defendida históricamente por el nacionalismo vasco, favorece la mentira de que hubo o hay dos violencias simétricas enfrentadas por un supuesto conflicto político y favorece la pretensión de algunos de reescribir la historia?». Los dos ponentes, Galo Bilbao y Andrés, de apellido impronunciable, estuvieron espesos en la respuesta y lo hicieron además a la defensiva: «nosotros no queremos mezclar nada». Ya, lo que pasa es que yo no les he dicho que ustedes estén mezclando… sino si es buena idea mezclar… como algunos pretenden.

Total, como el debate político en abierto está en peligro de extinción y me impidieron razonar y explicar estas cosas, esperé al final del monólogo para acercarme a los ponentes y a la moderadora y abrir el debate abierto, sincero, contundente y enriquecedor. Con Galo, porque Andrés sólo nos miraba de reojo. A Galo le expliqué pormenorizadamente lo que nosotros pensamos: que hay quien pretende mezclar a unas víctimas con otras para vendernos la historia del conflicto político, de las dos violencias simétricas y de que tanto ETA como el Estado ejercieron dos violencias igualmente condenables que produjeron víctimas «en ambos bandos». Creo que me comprendió y en cierta forma me dio la razón. Hay que andar con ojo, que no nos líen más los que llevan haciéndolo muchos años, no porque sean más sino porque tienen menos miedos, menos complejos y mucho más rostro. Fue, como decía, una conversación enriquecedora. Terminé tomando un vino con los ponentes, con Maixabel Lasa y con el resto de gente de Gesto por la Paz que organizó el evento.