Nuestra indignación, en las instituciones.

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La situación política se encuentra en un momento ciertamente preocupante (y a su vez apasionante). No sólo porque el país se encuentra en una encrucijada histórica debido a la ingente cantidad de reformas constitucionales que deberemos entre todos impulsar sino porque sobre la mesa se encuentran los grandes asuntos que UPyD quiso plantear desde su fundación (ahora hace cuatro años). La reforma de la ley electoral, la independencia del Poder Judicial, la reestructuración del modelo de Estado, la educación, la despolitización de las cajas de ahorros, la libertad lingüística, la revisión del Senado, la derrota de ETA, la eliminación de las diputaciones, la unificación de los municipios, una política fiscal unitaria y común, etcétera, son los asuntos que UPyD (y la tozudez de los hechos) han puesto sobre la mesa de las grandes discusiones políticas (las pequeñas se las dejamos a Pepiño Blanco y semejantes).

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Y respecto a Euskadi, ésta es la actividad planteada por UPyD en el Parlamento Vasco que trata de abarcar los grandes asuntos que afectan al conjunto de los ciudadanos: comparecencia de la consejera de Cultura para que explique las supuestas modificaciones realizadas por el Gobierno para modificar las relaciones de puestos de trabajo de la Administración, en lo que se refiere a perfiles lingüísticos; comparecencia de Txema Urkijo y Maixabel Lasa para que expliquen por qué dijeron que «la memoria de las víctimas debe ser inclusiva» y den cuenta además de la situación en la que se encuentra el llamado «Mapa de la Memoria»; comparecencia del consejero de Sanidad para que explique los motivos por los que no se han modificado un pelo las exigencias de euskera en la inminente OPE convocada por Osakidetza; la comparecencia de la consejera de Cultura para que dé cuenta de la situación de los becarios en el Museo Guggenheim; y comparecencia de SOS Bebés Robados, para que planteen en sede parlamentaria sus preocupaciones acerca de este verdadero drama.

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Además, tenemos pendientes de debate las siguientes proposiciones no de ley planteadas por UPyD: la relativa a la reapertura de negociaciones sobre el futuro del museo Chillida-Leku; la relativa a la transparencia y publicidad de los datos relativos a entidades del sector público y de las participadas por la Administración general de la CAV (y que PP y PSE han enmendado «convenientemente»); otra sobre el nombre oficial de las provincias vascas; la relativa al abandono del proyecto de ampliación del aeropuerto de San Sebastián; la relativa a la colocación de la bandera española en los ayuntamientos; una relativa a la creación del Centro de la Memoria de las víctimas del terrorismo (donde nacionalistas y socialistas quieren incluir a las «otras víctimas»); una más sobre el abandono del proyecto de soterramiento del tren de alta velocidad a su paso por Vitoria (y la broma de los 500 millones de €); otra sobre la celebración del Día de la Memoria (donde nacionalistas y socialistas quieren que estén presentes las «otras víctimas»); otra para la ilegalización de Bildu; y, finalmente, la registrada ayer mismo: iniciativa para recuperar el Impuesto sobre el Patrimonio e impulsar un plan conjunto de lucha contra el fraude fiscal en el País Vasco. Además, a lo largo de los próximos días presentaremos dos propuestas más, una de las cuales puede tener mucha repercusión mediática (veremos).

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En fin, ésta es la manera que tenemos en UPyD de trabajar por y para los ciudadanos. Éste es el modo que utilizamos para alcanzar una sociedad más justa, igualitaria y libre. En el Parlamento Europeo, en el Congreso de los Diputados, en el Parlamento Vasco, en la Asamblea de Madrid… y en cada uno de los municipios donde tenemos representación institucional: actuando localmente… pero pensando antes en lo global. Con propuestas concretas, con argumentos y con mucho debate. Nuestra indignación trasladada a las instituciones para cambiar las cosas.