Así fue como el expresidente del PNV, Xabier Arzalluz, definió a la plataforma ciudadana Basta Ya, en momentos en los que pertenecer a este colectivo podía costarle a uno la vida. Y así nos definió, no porque representáramos la antítesis de lo que representa ETA, es decir, la libertad, sino más bien porque nos consideraba la otra cara de la misma moneda. En fechas cercanas, el por entonces consejero de Justicia del gobierno Ibarretxe, Azkárraga, comparó a Basta Ya con Jarrai, la cantera confesa de ETA: «igual que estamos logrando desactivar a Jarrai, conseguiremos desactivar a Basta Ya». Sin embargo, no pudo ser, lo primero por falta de ganas y lo segundo… a pesar de ellas. Fue cuando ETA aportó su habitual granito de arena, asesinando a uno de sus miembros, Joseba Pagazaurtundúa, luchador por la libertad en Euskadi… y crispador oficial, en opinión del nacionalismo vasco gobernante. A Azkárraga ya le respondió en su día Fernando Savater: «si pretende desactivarnos, que venga acompañado de unos cuantos, porque solo no va a poder». Son los recuerdos que me vienen a la cabeza estos días… y sin filtros los expongo. Entremezclados con el bello y valiente rostro de su viuda, Titi, y la dignidad inmensa de su madre. Ahora que el asesino está entre rejas y la justicia está más cerca.

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