Una marcha contra la ciudadanía.

Lo dije ayer en rueda de prensa y lo mantengo hoy: quien no respeta la legalidad vigente, no puede ser considerado demócrata. Quien no respeta al Tribunal Constitucional, no respeta el Estado de Derecho. Quien cavila para sortear las resoluciones judiciales, incumpliéndolas, no puede ser dirigente ni de la escalera de su edificio. Quien pretende anteponer supuestos deseos de supuestos pueblos a la comunidad política, entiende poco o nada de democracia. Quienes se manifiestan para que no se respete la legalidad vigente y se menoscabe a la ciudadanía, no pueden ser considerados demócratas. Sean muchos o pocos. Se manifiesten en Euskadi o en Cataluña.

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