LA PREMATRÍCULA EN LOS COLEGIOS VASCOS.

El Departamento de Educación del Gobierno Vasco anunció recientemente y a bombo y platillo el inicio de un nuevo sistema de prematrícula que supuestamente satisfaría a los padres y madres que durante los cursos pasados han venido quejándose de la ausencia de libertad y garantías para elegir el modelo lingüístico de sus hijos. Según sabemos, eran evidentes las presiones ejercidas desde muchos centros escolares, inclusive «recomendaciones», cartas disuasorias, llamadas telefónicas, malas miradas y ausencia de formularios completos. Todo para salvaguardar la sacrosanta identidad vasca al servicio del ideario nacionalista, inclusive la reconversión lingüística de la sociedad. En definitiva, situaciones que evidenciaron discriminaciones flagrantes, por mucho que el portavoz socialista en el Parlamento Vasco sobre la materia declarase cínicamente no conocer ni un solo caso semejante. Pues que se informe.
Ahora, cuando ya han pasado varios días del inicio de las prematrículas, sabemos que apenas ha cambiado nada: las prematrículas se realizan en los centros, cuyos directivos informan de lo que yo te diga, para después ser enviadas las solicitudes vía telemática. Por lo tanto, todo el circo inicial se mantiene. La diferencia es que ahora el Departamento conocerá la demanda real… que le llegue. Es evidente que no será la que sería con otro sistema de prematrícula, pero supongamos que es la realmente deseada. Supongamos además que existe una demanda en el modelo A de 20 alumnos para un aula de un determinado colegio público o concertado, incluso en algunos de esos muchos que no los ofertan. La consejera Isabel Celaá nada podrá hacer, porque la autonomía de los centros educativos supone un freno infranqueable. Ellos, que cobran dinero público, decidirán qué hacer. Conclusión: el nuevo sistema no elimina las «trabas» iniciales, no garantiza una información correcta sobre la demanda de modelos y no tiene recorrido posterior, puesto que nada se puede exigir a los centros. ¿Solución? Básicamente dos, para empezar: por un lado, que las prematrículas puedan realizarse en el propio Departamento de Educación o inclusive vía telemática, sin intermediarios «amigos». Y dos, que los centros públicos y concertados se encuentren obligados a cumplir la legalidad vigente, inclusive la obligada oferta de los tres modelos lingüísticos actualmente vigentes.

Sígueme en Twitter

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.