UN LEHENDAKARI CONVENCIDO Y CONVINCENTE.

Una de las muchas cosas que el euskobarómetro ha demostrado (las otras son para estudio psicológico, en algún caso), junto a las actuaciones de ingeniería política que todas las semanas hemos venido comprobando en sede parlamentaria, es que el actual gobierno socialista en minoría y el actual lehendakari carecen de liderazgo político. Y esto no es algo de lo que UNIÓN PROGRESO y DEMOCRACIA se alegre, sino que, todo lo contrario, es razón evidente para preocuparnos y preocuparnos mucho. A día de hoy, falta un líder constitucionalista claro, sin complejos, convencido y convincente que aglutine los sentimientos de una mayoría de ciudadanos no nacionalistas y convenza también a los que, dentro del mundo nacionalista, hayan caido en la cuenta de lo retrógrada y antimoderna que la ideología nacionalista resulta en el actual y global siglo XXI. Esto segundo es más complicado, pues son casi un bloque monolítico, pero al menos es urgente conseguir lo primero. Un líder que no reciba los votos de todos los constitucionalistas (no es ni conveniente ni necesario ni deseable) pero tenga indudables peso específico, prestigio y empaque. Y esto es lo que parece que no tenemos a día de hoy, ni entre los socialistas ni entre los populares. Un líder que lidere la lucha contra la crisis económica que padecemos en Euskadi y genere confianza, al objeto de paliar los efectos del paro y la recesión y avive la esperanza en el futuro. Un líder que no trate de contentar torpemente a unos y a otros sino que, gobernando para el conjunto de los ciudadanos, genere en estos el convencimiento cierto de que quien gobierna cree en lo que hace, sus decisiones forman parte de sus principios y su discurso recoge lo fundamental de sus convicciones. Y esto no ocurre pues carece de credibilidad manifiesta, incluso entre quienes queremos sinceramente que no caiga. Un líder que, ay, cumpla la palabra dada y luche contra el paro, modifique la política lingüística, reduzca altos cargos y personal de confianza, racionalice el entramado institucional y empresarial vasco y ejerza de lehendakari indiscutido y solvente. Por todo esto que no tenemos mostramos preocupación: porque es posible (y desde luego nada deseable) que los constitucionalistas estemos dejando pasar una oportunidad de oro para habilitar el necesario cambio. Y esto no podemos permitírnoslo porque nos jugamos mucho. Nos jugamos mucho el conjunto de los ciudadanos vascos.
Otro apunte para reflexionar: el lehendakari está haciendo enormes esfuerzos, por lo que nos cuentan, para manejarse en euskera. Esto le permitiría abrirse a sectores vasquistas y nacionalistas y ampliar su horizonte electoral. En todas sus intervenciones introduce frases en vascuence e incluso cita arriesgadamente antiguos textos de poetas euskaldunes … que resultan haber sido nacionalistas. Textos que él nunca leyó antes pero que los elige para la ocasión, en una evidente ejercicio de peloteo y guiño al mundo ante el que tiene complejos. No es a esto último a lo que voy. A lo que voy es que su discurso de fin de año íntegramente en euskera y retransmitido por ETB1 fue visto, según datos oficiales, por …nadie. 0% de share. Llevo días en vela pensando en ello.

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