Tal como viene recogido en el Manifiesto Fundacional, tal como ha sido defendido por nuestros representantes políticos e institucionales, tal como emana de los propios programas políticos aprobados por nuestro partido, tal como el propio sentido común y el conocimiento de los hechos de la realidad política española recomienda, la mejor manera de reconducir la situación política que padecemos es defender un modelo federal cooperativo para España. Un modelo federal simétrico e igualitario, que corrija las desigualdades territoriales que el actual modelo en la práctica federal pero desigual e insolidario ha multiplicado. Un modelo solidario que anule y contravenga democráticamente los nacionalismos divergentes que atacan la unidad del Estado y su proyección hacia Europa. Un modelo federal constituido por autonomías políticas con las mismas competencias, que ponga orden y mesura en el conglomerado de reinos de Taifas en que nuestro organigrama político se ha convertido. Un modelo descentralizado que señale constitucionalmente como irrenunciables determinadas competencias para el Gobierno Central, como la representación internacional, el catálogo mínimo de prestaciones sanitarias, la Educación, la planificación territorial de los recursos naturales o incluso una política fiscal que termine con excepcionalidades como las normas forales tributarias vascas o el régimen foral navarro. Es lo más sensato, lo más recomendable y lo más ambicioso tanto para España como para nuestro propio proyecto político. No tengo ninguna duda.

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