El concierto económico no es en sí mismo injusto. Lo injusto es que diferentes autonomías (o incluso provincias) de un mismo Estado dispongan de distintos instrumentos fiscales. Y el concierto económico no es el motor de nuestra economía sino porque las diferentes regiones límitrofes carecen de él. El motor o el lastre, según se mire, pues son recientes y públicas las críticas del sindicato nacionalista ELA sobre el uso que se le ha dado (para recaudar menos y convertir Euskadi en paraíso fiscal, según sus propias palabras). Porque el concierto o más concretamente las normas forales tributarias pueden ser bien o mal utilizadas, como cualquiera podrá entender. Así que, como excepcionalidad que es, es perfectamente entendible que los partidos nacionalistas lo defiendan. Lo asombroso es que partidos de ámbito nacional se suban al carro de la desigualdad. UNIÓN PROGRESO y DEMOCRACIA, frente a este despropósito, defiende un Estado igualitario y descentralizado, compuesto por autonomías con las mismas competencias y que avance hacia un sistema fiscal común. Porque hacia allí caminará también Europa y nos lo exigen los principios fundamentales que defendemos: solidaridad e igualdad.

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