Presidenta, señorías, señores candidatos:

Quiero comenzar mi intervención haciendo un reconocimiento expreso a la sociedad vasca que ha resistido y resiste ante el terrorismo: empresarios, periodistas, policía, jueces y todos los representantes políticos que se sienten perseguidos. Mención especial me merece el eslabón más débil de los resistentes: los concejales del PP y del PSE: nadie ha hecho tanto como ellos por defender nuestra democracia.

UPyD tiene un sentido institucional, no sectario, de la política. Apoyaremos las propuestas de los demás en función de su contenido, más allá de quién sea el proponente. Porque todos los partidos de esta Cámara, perfectamente legítima, son representantes de los vascos.

Les anuncio que mis primeras iniciativas parlamentarias serán aquellas por las que hemos venido solicitando la confianza de los ciudadanos:

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– Primera iniciativa: Propondré que el nuevo Gobierno Vasco inste al Gobierno de España a disolver los ayuntamientos gobernados por ANV, en aplicación del artículo 64 de la ley de Bases de Régimen Local. No sólo es perfectamente posible hacerlo desde un punto de vista legal, sino que sería imperdonable no hacerlo desde un punto de vista ético.
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– Segunda iniciativa: Quiero proponer a esta Cámara que inicie un proceso de modificación reglamentaria que alcance los dos siguientes objetivos:

o Primero, la obligatoriedad de los parlamentarios a acatar la Constitución Española antes de tomar posesión de su escaño.

o Segundo, facilitar un mejor control del Ejecutivo por parte del Legislativo, sustituyendo la actual maraña reglamentaria que pospone, retrasa y dificulta dicho control.

– Tercera iniciativa: Exigiré al nuevo Gobierno Vasco que proceda a la derogación de aquellos decretos de política lingüística que atacan la igualdad ciudadana y la libertad. Y que se garantice, con una nueva Ley, el derecho de los padres a elegir la lengua en la que son educados sus hijos, de acuerdo con el carácter bilingüe de la sociedad vasca, donde más del 70% de los ciudadanos tienen el castellano como lengua materna, un hecho normal que no requiere de normalización alguna.

UPyD quiere ayudar a superar una etapa política caracterizada por la pretensión de los distintos gobiernos nacionalistas de separar a los vascos de los restantes ciudadanos españoles y a los propios vascos entre sí. Queremos impulsar cuantas medidas sean necesarias al objeto de iniciar un cambio profundo sobre cuestiones de extraordinaria importancia que afectan directamente a la libertad y a la igualdad de los ciudadanos de Euskadi.

Este cambio no se obtendrá con ideas evanescentes o un simple cambio de caras, sino con principios sólidamente asentados y políticas concretas, modificaciones legales y aprobación de nuevas leyes. Se requiere, para ello, un gobierno fuerte y estable, un gobierno decidido, convencido y convincente.

UPyD defiende la utilización de todos los instrumentos del Estado de Derecho para DERROTAR DEFINITIVAMENTE LA AMENAZA TERRORISTA que pretende finiquitar la democracia. Defendemos el diálogo, sí, pero en el Parlamento y entre las fuerzas políticas democráticas. Porque el diálogo, para que sea auténtico, debe producirse en pie de igualdad, sin violencia expresa y sin la amenaza de ejercerla. Por lo tanto, insisto: auténtico diálogo político, sí, todo el que sea necesario, pero ningún diálogo con quienes utilizan la violencia.

UPyD se propone LA REGENERACIÓN DE LA DEMOCRACIA: 30 años sin alternancia han instaurado un régimen clientelar. A la falta de libertad, consecuencia del terrorismo y de la ceguera moral colectiva promovida por el nacionalismo vasco, se une la corrupción labrada por el desmesurado control de las instituciones por los partidos nacionalistas. Queremos unos MEDIOS PÚBLICOS DE COMUNICACIÓN INDEPENDIENTES, BILINGÜES y al servicio de todos los ciudadanos y erradicar la propaganda ideológica y la manipulación informativa. Su misión no será la de situarse en un punto intermedio entre víctimas y victimarios, ni tratar las ideas como si todas fueran respetables, sino denunciar los comportamientos totalitarios y defender la dignidad de las víctimas.

UPyD entiende prioritario enfrentarse a LA CRISIS ECONÓMICA, negada en sus inicios por nuestros dirigentes. Comprobamos cada día que están siendo muy perjudicados nuestra industria, nuestras exportaciones y nuestro empleo. Rechazamos tanto las medidas populistas como las reaccionarias. Los presupuestos vascos deben prever inversiones productivas y apoyar la construcción de la Y vasca. Y lo fundamental: la transformación del modelo productivo y la formación de capital humano, vía educación. Apoyamos un GRAN PACTO SOCIAL contra la crisis y por el empleo, con la participación de los agentes sociales y las diversas fuerzas políticas, que acometa de manera consensuada la toma de decisiones para luchar contra la gravísima crisis económica que padecemos en Euskadi.

UPyD pretende mejorar LA EDUCACIÓN, el mejor instrumento en pro de la igualdad, para que su principal objetivo sea formar ciudadanos con conocimientos, críticos e integrales que rechacen el terrorismo, el racismo y la xenofobia. Defendemos la educación laica y la asignatura Educación para la Ciudadanía, y apoyamos priorizar la educación pública. La euskaldunización forzosa y el adoctrinamiento ideológico son rémoras que deberán ser erradicadas.

UPyD se propone apoyar e impulsar cuantas medidas busquen alcanzar MÁS IGUALDAD SOCIAL, como el fomento de la inversión en vivienda pública exclusivamente en alquiler, destinada a los más desfavorecidos y revisable periódicamente.

UPyD se propone mejorar LA SANIDAD PÚBLICA, de modo que se reduzcan las listas de espera y se incremente el número de camas por habitante. Nuestro objetivo debe ser alcanzar el gasto medio sanitario de las demás comunidades autónomas españolas, para conseguir después alcanzar la media europea de inversión en salud.

UPyD pretende abrir una reflexión acerca del CUPO: por un lado, acerca de la sobrefinanciación que implica para nuestras arcas, convirtiéndonos en privilegiados frente a los restantes ciudadanos de España que nos financian en base a unos antidemocráticos, anacrónicos y reaccionarios derechos históricos; por otro lado, acerca de la nula repercusión que estos fondos han venido teniendo para nuestra educación o nuestra sanidad, y lo mucho que han venido reforzando el poder nacionalista. Exigimos superar este viejo sistema, para que el resultado sea una SOCIEDAD MÁS JUSTA, SOLIDARIA E IGUALITARIA. Estoy seguro que contaré con el apoyo de cuantos parlamentarios de esta Cámara se consideren progresistas para continuar este debate.

UPyD defiende UNA NUEVA POLÍTICA LINGÜÍSTICA, para garantizar los derechos lingüísticos de todos y cada uno de los ciudadanos. Hizkuntz-politika berri bat defendatzen dugu, herritarren hizkuntz-eskubideak defendatzeko. Defendemos la más progresista de las ideas liberales: las lenguas son para los ciudadanos, no los ciudadanos para las lenguas. Hizkuntzak pertsonek komunikatu ahal izateko eta jakintzak aditzera emateko instrumentoak besterik ez dira, ez herritarrok erdibitzeko tresnak. Euskera hizkuntza bermatu behar dugu, horren alde gaude, baina inposaketarik gabe. Gendeak denbora behar du. Gendeak inposaketen aurka dago. Eta momentuko gizartearen errealitateari begiratu behar diogu.
Gauza bat da euskaldunen eskubideen defendatzea, honen alde gaude, baina beste gauza bat da euskaldunak ez direnen hizkuntz-eskubideak aurizkitzea. Gauza hauekin kontuz ibili behar da.

Las lenguas son instrumentos para comunicarnos y transmitir conocimientos, no para dividir a los ciudadanos. Apoyamos que el euskera sea protegido y garantizado su uso, pero sin imposiciones ni excesos y atendiendo a la realidad social del momento. Una cosa es la defensa de los derechos de los euskaldunes, que apoyamos, y otra muy distinta conculcar los derechos lingüísticos de quienes no lo son. El exigir en proporción desmesurada conocimientos de euskera a funcionarios, empleados y profesionales que no lo van a necesitar es una práctica discriminatoria e injusta, que además provoca rechazo.

Las distintas oposiciones no pueden transformarse en una carrera lingüística que absorba todos los esfuerzos intelectuales de nuestros profesionales. El euskera no debería ser motivo de discriminación en el ámbito laboral ni obstáculo insalvable para opositar a los diferentes puestos de la Administración. Nos comprometemos, no a reclamar libertad lingüística desde la barrera, sino a trabajar por la derogación de cualquier reglamento, norma o ley contraria al principio de libertad de elección lingüística.

Este cambio político deberá alumbrar una Euskadi de ciudadanos diversos y enteramente libres, cada cual con su proyecto de vida y con sus ideas distintas o incluso divergentes.

Una Euskadi sin mordazas, no normalizada sino normal, que deberá dejar atrás las políticas identitarias de los gobiernos de los últimos diez años, gobiernos obsesionados en planes separatistas y frentistas que olvidaron los problemas reales de los ciudadanos.

Una Euskadi donde no se llame extranjero, sucursalista o alinenígena a quien piensa diferente a lo que el pensamiento único exige.

Queremos, no la Euskadi de nacionalistas y de no nacionalistas que caminan paralelamente que algunos han pretendido fomentar, sino la Euskadi de los ciudadanos, unida y diversa, liderada por dirigentes que se centren en la superación de los problemas de los ciudadanos y en su bienestar.

Queremos una Euskadi que deje de mirarse al ombligo, moderna, cosmopolita, plural, cohesionada a España y solidaria con ella, abierta a Europa y al mundo. En definitiva, una Euskadi que no levante fronteras sino que las derribe.

SEÑOR IBARRETXE: con todo lo expresado, es evidente que no le daré mi voto para que sea usted lehendakari. Ocupamos posiciones democráticamente antagónicas y considero que con su actuación política ha fracturado a la sociedad. Permíteme que le diga que ése es su legado histórico.

SEÑOR LÓPEZ: votaré a favor de su investidura como lehendakari como condición necesaria para que el cambio pueda ser posible. Y porque las amenazas que ustedes han recibido reclaman nuestra solidaridad activa y el de cualquier demócrata de verdad. Porque este parlamentario constitucionalista vasco, UPyD, los 23.000 votos que le han puesto en esta tribuna, y los miles de ciudadanos que nos apoyan, forman parte de esa ola imparable que reclama, como reclamó Basta Ya, no sólo que el nacionalismo pase a la oposición, sino que se gobierne atendiendo al respeto constitucional, al Estatuto y al Estado de Derecho.

Nadie va a conseguir que UPyD quede al margen de la transformación política que Euskadi necesita. Seremos todo lo exigentes que corresponde a un partido político que ambiciona una sociedad mejor y que sabe distinguir alternancia de alternativa.

Ahora deberá conformar un gobierno estable que tome las decisiones que Euskadi necesita. Haga usted que suceda la alternativa, no se conforme con la alternancia. Es su responsabilidad. Muchas gracias.

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