EL CUPO Y EUROPA.

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Ahora todos somos muy europeístas, claro, ahora que se presentan las elecciones al Parlamento europeo en nuestro horizonte inmediato. Y siempre que sea para defender los intereses nacionales en Europa, en lugar de defender una verdadera Europa política, unida, igualitaria y de ciudadanos verdaderamente iguales y diversos (o sea, iguales en derechos y obligaciones). Me imagino a algún líder español, cabeza de lista para dichas elecciones, que osara clamar a los cuatro vientos que no tiene como objetivo supremo y único defender los intereses españoles en Bruselas… sino trabajar hasta la extenuación por constituir lo que queda pendiente: el tan manido concepto de ciudadanía europea que a día de hoy no existe más allá de los discursos populistas y populares, pues no hay Estado real que le corresponda. En parte, dicho líder imaginario me recuerda a servidor, cuando reclamé la semana pasada en sede parlamentaria vasca, no tanto la derogación del Cupo vasco sino su correcto cálculo, en base a cálculos matemáticos en lugar de hacerlo en términos políticos que terminan socavando la igualdad de los ciudadanos españoles. Es decir, me lo imagino como a mí mismo: clamando en el desierto por una verdadera sociedad igualitaria, esta vez a nivel nacional, para que no haya ciudadanos de primera y de segunda. Un discurso que irá calando, al tiempo, como comienza ya a calar nuestros otros discursos complementarios, tales como el de ciudadanía, el de progresismo, el de puntos de acuerdo o el de los lugares comunes para defender todo aquello que nos une… y tantas otras cosas. Dicho líder popular o socialista que se atreviera a decir cosa semejante (que debemos compartir cuantos privilegios disfrutemos con los demás europeos o renunciar inmediatamente a ellos) obtendría, según encuestas internas de las que dispongo, voto y medio. Ésta es otra de las labores que tenemos la responsabilidad nosotros como partido de defender ahora, para que se convierta en legado histórico para nuestros descendientes: esa ciudadanía común europea, superadora de identidades homogéneas que nos avasallan allá donde nos dejamos caer. Efectivamente, lo que estáis pensando: así como únicamente existe un partido político con visión de Estado dentro de nuestras fronteras, sólo tenemos un partido inequívocamente europeísta y un cabeza de lista dispuesto a trabajar para lo que nos une en Europa. Y está claro, es nuestro partido, UPyD y nuestro candidato, Sosa Wagner.