LA SESIÓN CONSTITUTIVA.

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Mañana viernes elegimos la Mesa del Parlamento Vasco, compuesta por un presidente, dos vicepresidentes y dos secretarios. La labor a realizar por la Mesa y por cada uno de sus miembros es de extraordinaria importancia, y especialmente la labor que deberá realizar el presidente. Así se ha demostrado históricamente.

De entre las funciones de la Mesa, destacan las de organizar el trabajo parlamentario, elaborar el proyecto de presupuesto de la Cámara, ordenar sus gastos, decidir la tramitación de todos los escritos y documentos de índole parlamentaria, organizar las comisiones y fijar el número de miembros de estas comisiones. Por su parte, y concretando para el caso que nos ocupa, Arantza Quiroga deberá dirigir y mantener el orden de los debates, cumplir y hacer cumplir el actual Reglamento e interpretarlo en caso de duda. Funciones, como podemos comprobar, suficientemente importantes como para que podamos aceptar, el conjunto de los ciudadanos, que esta Mesa sea constituida sin ningún tipo de análisis serio y técnico y como para admitir que el único debate habido acerca de la presidenta haya sido saber si maneja o no maneja el euskera.

La elección de la Mesa tiene un valor en sí mismo y debe separarse, creo yo, del pacto alcanzado por socialistas y populares. ¿Qué tipo de labor tiene intención de realizar la Mesa del Parlamento? ¿Qué principios seguirá Arantza Quiroga que mejoren su habitual funcionamiento? ¿Impulsará la Mesa la renovación del actual Reglamento? Nada de esto nos han explicado. No se han puesto en contacto con nosotros para explicárnoslo. Y mañana votamos.

Es la labor que tiene la Mesa de impulsar, si lo quisiera, la modificación del presente Reglamento (de apenas cuatro meses de vida) lo que hace que consideremos más que un acto rutinario la elección de la Mesa y de su presidenta. Porque nuestro deseo es modificarlo, para profundizar en la democracia de la vida parlamentaria. Se trata de hacerlo más claro y objetivo, al objeto de ponerlo a salvo de las arbitrariedades del presidente de turno. De hacer que facilite un mejor control del Ejecutivo por parte del Legislativo, disolviendo y simplificando la maraña reglamentaria que pospone, retrasa y dificulta este control. Y de abordar definitivamente la obligatoriedad por parte de los parlamentarios de jurar la Constitución Española, o al menos estudiar abiertamente esta posibilidad. En definitiva, cambios o reformas coherentes con el deseo de cambio que ambos partidos dicen haber abrazado… pero nada nos han dicho acerca de todo esto. Sin embargo, aún estamos a tiempo.