GRACIAS (y enhorabuena, claro).

Pues sí, lo hemos conseguido con inmenso esfuerzo y dedicación casi sobrehumana (o alienígena incluso). Hemos logrado el objetivo tantas veces imaginado durante estos largos meses dejados atrás y tantas veces intuido como quimérico. Hemos alcanzado el sueño para el que pusimos todo nuestro empeño, toda nuestra dedicación y casi todas nuestras horas y fuerzas (y toda nuestra mala leche, para qué vamos a engañarnos).

Pues sí, nos encontramos finalmente representados en el Parlamento Vasco. Y en mi persona, nuestras ideas, nuestras políticas, nuestro ideario, nuestro manifiesto fundacional y nuestra manera distinta de hacer las cosas. Hemos vuelto a colarnos y obrar un milagro que no es tal, pues es más bien un logro producto de cada una de las actividades llevadas a cabo con tanta pasión y sin excepción de ninguna de ellas: las reuniones de los Comités Locales y Provinciales, de las Coordinadoras Territoriales, del Comité Político Nacional y de las de los demás órganos del partido, los programas políticos elaborados, las enmiendas, las quejas, los viajes, las discusionesy los malos y buenos rollos, las llamadas telefónicas casi eternas (y sus facturas), las pegadas de carteles, los textos escritos y las ideas hilvanadas , las dimisiones de personas que afortunadamente se quedaron, los problemas económicos y la impotencia ante el silencio mediático cuando no la tergiversación informativa, los ensobramientos masivos de ingentes cantidades de personas generosísimas, los madrugones, las webs como utensilio casi milagroso, los gritos en el desierto, el trabajo parlamentario de Rosa y todo el equipo, los voluntarios venidos de todos los lugares, los mítines y las celebraciones varias, los desayunos, almuerzos, comidas y cenas, los nuevos amigos, las conversaciones interesantísimas finiquitadas a altas horas de la madrugada (y otras no tan interesantes pero muy divertidas). Creo que nada sobró: ni todo lo anterior ni la monovolumen con sus voluntariosos amigos magenta, los apoderados, el autobús denunciado rotando solitario por las calles, las cuñas radiofónicas, las entrevistas, los manifiestos difundidos, la actividad política desarrollada, los paseos, los periódicos repartidos, los coches sonoros o las papeletas llevadas a todos los buzones posibles. Cada cosa ha sido estrictamente necesaria. Y sobre todo ha sido necesaria e indispensable la gente.

Es cierto: el triunfo es siempre sobre uno mismo. Y es por este motivo que ya lo habíamos alcanzado cuando el viernes a última hora de la noche levantamos el campamento y dimos por cerrado el chiringuito. O más exactamente a última hora de la tarde del domingo, cuando comenzamos a reunirnos cada cual donde pudo después de la extraordinaria labor de cada uno de los apoderados, en una jornada épica e inolvidable. Y ya habíamos triunfado también cuando contestamos con palabras a los insultos y con argumentos a las frases huecas que no dicen nada. Y ya habíamos triunfado al ser fieles a lo que nos propusimos, defendiendo coherentemente y sin ningún disimulo todo aquello en lo que creemos. ¿Puede haber algo mejor que esto?

Tengo claro que lo hemos logrado pero también que podríamos no haberlo logrado. Y de esta misma forma se presenta el futuro: alcanzaremos todo aquello que pretendamos sólo si llevamos adelante el trabajo necesario, como hasta ahora. Si permanecemos juntos, recobramos fuerzas y seguimos adelante. Si seguimos siendo fieles a nosotros mismos. Ésta es la tarea.

Y en fin, GRACIAS por todo A TODOS. A cada uno de los que sabe que su granito de arena ha sido indispensable para levantar este proyecto. O sea, A TODOS. Y enhorabuena.

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