Lo escuché ayer: el líder de EUSKO ALKARTASUNA, Unai Ziarreta, presionaba del modo en que esta formación suele hacerlo al PNV: esta formación tiene dos vías posibles, decía: o definitivamente rompe con España y abraza la independencia o elige la Constitución Española. Dos opciones: o permanece siervo a España o aprieta los dientes para romper el actual marco jurídico y hacer caminar a Euskadi en solitario. Y para terminar, insistió: o decide hacernos caso y apostar por la independencia… o apuesta por respetar la legalidad vigente. Como suena.

No será porque no estemos acostumbrados a desvaríos varios, pero conviene que nos sigan poniendo los pelos como escarpias afirmaciones de este calibre. El líder nacionalista de EA propone al partido que gobierna el País Vasco desde hace 30 años, a través de los instrumentos legales que el Estado de Derecho español garantiza, que deje de respetar la ley. Que se lo proponga él como elemento supuestamente insumiso y rebelde es una temeridad y lo caricaturiza de tal modo que sobran comentarios adicionales. Pero que públicamente se lo solicite al representante del Estado en Euskadi, ciudadano como los demás, para que éste decida convertirse en una especie de prófugo de la justicia con bula y galones, es un insulto al ciudadano de a pie, el que paga impuestos, aparca en zonas OTA, respeta los límites de velocidad … y soporta numantinamente semejantes discursos políticos.

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