RAZONES DEL ÉXITO.

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Hoy domigo, acabo de escuchar la tertulia habitual de la Cadena Ser. Conversaban los contertulios acerca de las razones del éxito de la actual selección española de fútbol, tras años de melancolía y decepciones. Como habitualmente nos ocurre al hablar más de dos sobre el deporte rey o sobre nuestros equipos y sus actuaciones, las opiniones se agolpan y tendemos a creer que somos los que más finamente vislumbramos ciertos detalles pasados por alto. Podríamos, incluso, confeccionar una mejor selección que la actualmente dispuesta e incluso modificar determinadas estrategias para conseguir mejores resultados. Hasta aquí, nada anormal que pueda sorprendernos.
Lo que me ha llamado la atención de todas las cosas dichas, han sido dos afirmaciones: una, comentada en la misma tertulia, por el valorado Fernando Delgado. Según él, el éxito de la selección española en la actual Eurocopa no ha sido el ambiente que en su interior se disfruta ni la calidad futbolística de los jugadores ni el liderazgo del viejo sabio de Hortaleza. El éxito se debe, dice, a que este grupo de jugadores ha sabido unir en torno suyo unas muy diversas formas de sentirse español. Este equipo, clama, ha sido capaz (ignoro cómo, ciertamente, pero es lo que le he oido decir) de ser visto como algo que nos representa a todos. En fin, y esto lo añado yo, una especie de nueva versión futbolística de la España de las autonomías diversas … al servicio de los regionalismos asimétricos que felizmente nos satisface a todos. Y por esto celebramos cada gol de España.
La otra cosa que me ha sorprendido (hasta cierto punto, ciertamente), es lo que la directora del programa ha dicho que ayer afirmó nuestro presidente Zapatero: los vascos, catalanes y gallegos que forman nuestro equipo están demostrando que es perfectamente posible llevarse bien y crear algo que funcione. De donde deduzco que piensa nuestro presidente que somos los vascos, catalanes o gallegos los que habitualmente tocamos las pelotas en grupo, como masa uniforme, y no tanto los partidos nacionalistas de cada lugar reivindicando progresivamente lo infinito, en base a una determinada ideología. Una forma distinta dicha por quien nos representa de decir lo mismo que el dirigente nacionalista reivindica en su área de influencia: algo así como que todos los vascos, gallegos, catalanes … somos vascos, …, si somos nacionalistas vascos y mantenemos un conflicto en bloque con el Estado español, en base a nuestra identidad de vascos, gallegos o catalanes. Un disparate más que se amolda muy perfectamente a la forma de ser de nuestro «talantoso» presidente.