Recientemente, hemos vuelto a tener oportunidad de escuchar otro memorable discurso de Rosa en el Congreso de los Diputados, esta vez con motivo de la discusión acerca del mini-trasvase (osea, trasvase) de agua a Barcelona. Definitivamente se ha convertido en la líder de la oposición y, a la vez, en la representante del único partido político con un discurso innovador, diferente y clarito. Un lujo. Creo que deben estar alucinando en colores … nuestras señorías. Con maestría suprema, se sacó nuestra Rosa de la chistera un discurso de Indalecio Prieto, socialista y ministro durante la II República. Era día 30 de Noviembre de 1932 y ejercía en esas fechas el ministerio de Obras Públicas, al que había sido trasladado desde el de Hacienda. Rosa, una vez leido el discurso que a continuación reproduzco, mira a la bancada socialista y les pregunta: ¿no estarán ustedes de acuerdo conmigo en esta afirmación?
«En la política del agua, los intereses generales del Estado están muy debilitados, y no lo siente el alma española con la emoción y la intensidad que son necesarias para construir el país. He observado que todos tiramos hacia nuestra región, hacia nuestra comarca, hacia nuestro pueblo, hacia intereses más o menos locales y, con frecuencia, en el afán desmesurado que ponemos por servirlos, comprometemos y lesionamos más altos intereses, como son los de la nación española».
Lo dicho, un lujo.
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