Nuestro pacto es contigo

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Yo creo en la política. La (buena) política sirve para resolver los problemas de la gente. La mala política enerva a la ciudadanía y provoca creciente rechazo. La (buena) política sirve para resolver los problemas que nos afectan… el problema es que los principales partidos políticos españoles se han convertido en un problema adicional (y principal) para los españoles. Esto viene de atrás (y para enfrentar este asunto surgió UPYD), aunque es cierto que lo que ha ocurrido en España durante los últimos meses es perfecto ejemplo de ello: durante este tiempo, los principales partidos políticos, en lugar de dialogar para tratar de acordar y hacer posible un gobierno estable en España que sirviera para resolver los problemas de la gente, han protagonizado un circo mediático insoportable; en lugar de dialogar de manera honesta y sincera entre todos ellos, se han dedicado a hacer como que hacían algo, convocar ruedas de prensa, lanzar soflamas y hacer pura propaganda vacua con un solo objetivo: rascar un puñado de votos a sus adversarios en las nuevas elecciones que ya daban por hechas. Durante una insoportable campaña electoral de 5 meses, los principales partidos políticos españoles han humillado a los ciudadanos… y ahí siguen, los oímos a todas horas repitiendo sus gestos y sus frases hechas. Tan listos y modernos que son, no se les ha ocurrido devolver el sueldo que les hemos pagado a cambio de nada.

La política es otra cosa distinta que la cosmética, la pose y la parafernalia. La política, según Cicerón, es la actividad más elevada de la vida. La (buena política) sirve para resolver los problemas que a todos nos afectan. Y en España existen problemas claramente identificados y cuya resolución es relativamente sencilla… si hubiera auténtica voluntad política y si los partidos de verdad se pusieran a ello. El paro, la precariedad laboral, los bajos sueldos, las pensiones míseras, la creciente desigualdad entre personas y territorios, los desahucios, la desigualdad en el voto, una Justicia lenta e injusta, la corrupción política (40.000 millones de euros anuales), el fraude fiscal (60.000 millones)… o el separatismo podrían resolverse o hacerse frente mejor si se activaran medidas eficaces para ello. UPYD ha planteado medidas para hacer frente a todos esos problemas insistentemente: la reforma del Estado Autonómico, la supresión de las diputaciones o la agrupación de municipios para destinar el dinero público a lo verdaderamente importante (Estado del Bienestar, inversiones productivas o I+D+i), una ley de segunda oportunidad contra los desahucios, la dación en pago, medidas contra la corrupción política, una reforma de la ley electoral, la despolitización de la Justicia, la supresión de los aforamientos o la defensa de la unidad de España para blindar la igualdad… y todas estas medidas (y otras muchas) han sido rechazadas una y otra vez por los principales partidos. Ahora, a la vista de los acontecimientos, confirmamos que los partidos “nuevos” se han terminado comportando como los partidos viejos, reproduciendo sus vicios y, como ellos, anteponiendo sus propios intereses de partido a los intereses de las personas. Éste es de hecho el principal problema de España.

UPYD no es perfecto pero sí distinto porque trata de practicar la buena política. Porque anteponemos los intereses de la gente a los intereses de partido. Porque vamos a la raíz de los problemas para resolverlos, en lugar de quedarnos en la cáscara, la cosmética o la propaganda. Porque nos comportamos de manera honesta. Porque nos preocupa de verdad España. La alternativa a la mala política que llevamos años padeciendo (PP y PSOE) no puede ser el populismo chavista que representa la cúpula de Podemos ni tampoco la pura cosmética de Rivera. Nos merecemos algo mejor que más de lo mismo.

España necesita diálogo entre demócratas, acuerdo y pacto. Nos comprometemos a ello y señalamos en nuestro lema el contenido que debe tener ese pacto: Nuestro pacto es contigo. Es decir, un pacto para resolver los problemas que tú tienes, que te afectan, que te preocupan y que te condicionan la vida. A eso es a lo que debe dedicarse la política y a lo que debemos dedicarnos los representantes públicos. Y eso haremos a partir del día 26 de junio desde dentro otra vez del Congreso de los Diputados. Con humildad, insistencia, tenacidad y contundencia. Y para eso pedimos tu confianza y tu voto.