Ronda de contactos: al servicio de España y de los españoles

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UPYD ha pedido que los 350 diputados del Congreso de los Diputados devuelvan su sueldo a los ciudadanos estafados. La razón se entiende perfectamente: no es tanto que no hayan logrado conformar un gobierno en España que sea capaz de tomar las medidas que el país necesita (que también) sino, sobre todo, que nos hayan tomado el pelo durante todos estos meses. Es decir, no es que la aritmética parlamentaria haya hecho imposible la conformación de un acuerdo y que se forme gobierno sino sencillamente que no ha habido voluntad política para llegar al mejor acuerdo posible para el conjunto de la sociedad española. Han estado a sus cosas: la publicidad y la propaganda, las ruedas de prensa y las comparecencias, las declaraciones públicas, la estrategia electoral y las reuniones a dos o a tres sin otra intención que ganar adeptos, perjudicar al adversario político y tratar de lograr sacar ventaja en la campaña electoral ininterrumpida que padecemos. No es que no haya sido posible sino que ni siquiera lo han intentado. El resultado ha sido lamentable: incluso muchos de quienes pensaban que el nuevo tiempo político antepondría el fondo a las formas, dicen hoy estar profundamente indignados y decepcionados. Y es que el cambio no puede ser puramente cosmético ni referirse a un simple cambio de caras o a un trasvase más o menos natural de votos de un partido político a otro: se trata de cambiar a fondo la forma de hacer política en España. Se trata, fundamentalmente, de anteponer los intereses de los ciudadanos a los intereses de los partidos políticos. Éste es el cambio esencial que sigue pendiente: casi más importante que todas las reformas que España necesita y que UPYD lleva defendiendo desde hace años.

Siendo esto así y sintiéndonos también nosotros profundamente indignados por lo que hemos visto durante estos tres meses de campaña electoral mediática, queremos ser constructivos. Y es por eso que nos hemos puesto en contacto con los principales partidos políticos nacionales, esto es, PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos e IU para iniciar una ronda de diálogo. Obviamente, no vamos a reunirnos con los partidos nacionalistas o independentistas que quieren romper España ni acudiremos a la cita de dirigentes políticos o presidentes autonómicos que ya se han rebelado contra la legalidad vigente (como Puigdemont, sin ir más lejos): son nuestros límites democráticos y la forma que consideramos apropiada para defender de verdad a la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles. Por tanto, queremos reunirnos con los principales partidos políticos nacionales, más allá de que con algunos tengamos diferencias programáticas y de comportamiento muy profundas: las obviamos en esta primera fase en beneficio de España y de los españoles. Y queremos llevar a cabo estas reuniones para tratar de los problemas esenciales que sufre hoy día la gente y del modo que podemos ayudar a resolverlos, haya o no haya elecciones generales, se forme o no se forme gobierno, aunque pensemos que la conformación de un gobierno en los próximos diez días sea una quimera. Se trata de presentarles nuestras propuestas fundamentales y animarles a ser ellos también constructivos y dialogantes, anteponiendo los intereses de los ciudadanos a sus propios intereses de partido. Queremos humildemente ayudar a abrir una nueva etapa política que se caracterice por el diálogo sincero, la colaboración y el acuerdo en aquellos puntos que puedan compartirse. Se trata de pasar de las palabras a los hechos y de la propaganda a las medidas concretas. Se trata de impulsar un cambio de verdad que no sea pura cosmética y de ponernos al servicio de España y de los españoles.