UPYD: merece la pena intentarlo

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Hay quien recientemente ha defendido la necesidad de disolver UPYD, a la vista de los resultados obtenidos a lo largo de las citas electorales de 2015 y tras haber llegado a la conclusión de que UPYD ya no es un instrumento útil para la sociedad. Además, se señala el peligro de que nuestro partido caiga en manos poco recomendables y que, todo ello, perjudique el legado de UPYD y el de las personas que lo fundaron. Ante esto, quiero decir alguna cosa: la idea de promover la disolución de UPYD es una idea respetable… pero lo que no es respetable es que se pretenda imponer la disolución del partido al conjunto de la afiliación… y que además todo ello se pretenda hacer deprisa y corriendo y sin conocer la opinión de los afiliados y las fuerzas con las que cuentan y contamos para seguir dando la batalla. Y, desde luego, no me parece apropiado que se ataque a quien disiente de esa opinión y opina que no ha llegado el momento de disolverse sino, más bien, de cambiar cuanto haya que cambiar para fortalecer nuestro proyecto político y nuestro partido y defender las ideas fundamentales que hemos defendido durante estos 8 años: reforma del Estado, reforma de la Constitución Española, defensa del Estado del Bienestar, lucha contra los privilegios territoriales y las desigualdades sociales, independencia de la Justicia, reforma de la ley electoral, lucha contra la corrupción e impulso de medidas de regeneración de la democracia, entre otros. Teniendo en cuenta la situación de España y las reformas pendientes, ¿cómo no va a ser respetable que pueda pensarse que no hay prisa para tomar una decisión tan drástica como la disolución de UPYD o que hay que seguir adelante introduciendo interna y externamente todos los cambios que consideremos necesarios?
Respecto a la posibilidad de que el partido caiga en manos poco recomendables, debo decir, en primer lugar, que son los afiliados los que libremente deciden en manos de quién ponen el partido y que, en todo caso, apunto que la inmensa mayoría de los afiliados de UPYD no es que sean muy recomendables sino directamente ejemplares. Si el partido evolucionara por derroteros poco dignos o cayera en manos de personas de las que desconfiemos, bastaría con echarnos a un lado o solicitar la baja; pero tal cosa no ha sucedido y no veo por qué hay que suponer que tal cosa vaya a suceder precisamente ahora.
En mi opinión, UPYD sigue siendo necesario pero debe renovarse profundamente. UPYD debe mantener todo lo bueno que ha llevado a cabo durante todos estos años (impagable el trabajo institucional de nuestros cargos públicos y especialmente el de nuestros representantes en el Congreso de los Diputados, con mención especial a Carlos y Rosa y sus memorables intervenciones) pero asumir los errores cometidos y corregirlos. Debemos estar más cerca de la afiliación y de la sociedad en su conjunto. Debemos ampliar nuestro abanico de propuestas y ser capaces de ilusionar a la ciudadanía con un discurso más cercano y optimista. Debemos ser más humildes en algunas de nuestras apariciones púbicas. Debemos ser más abiertos a la crítica interna y externa. Debemos ser más flexibles y abiertos. Y debemos no echar la culpa a los ciudadanos de que no nos voten: en este sentido, si decimos que tenemos las mejores propuestas (y creo que las tenemos) y resulta que nuestros resultados son menguantes… ¿no querrá esto decir que en algo nos habremos equivocado? Sabemos perfectamente que, desde determinados poderes, nos han puesto zancadillas (por decirlo suavemente)… pero también hemos cometido errores. Además, no pasa nada por admitirlo: al fin y al cabo, sólo se equivoca quien actúa… y UPYD ha actuado valientemente durante todos estos años y a cara descubierta y contra enemigos muy poderosos, como sabéis perfectamente. De hecho, pienso que hemos revolucionado la política española al poner sobre la mesa asuntos de los que nadie hablaba hace 8 años (y por la forma de exponerlos) y que hoy están en todos los debates públicos imaginarios.
Por tanto, respetando profundamente a todos los que pueden pensar distinto, creo que UPYD tiene futuro si se toman las decisiones adecuadas, corregimos los errores cometidos e introducimos cambios profundos e incluso radicales. ¿Qué es esto para una formación política que lleva años pidiendo cambios radicales y profundos en las políticas y en la forma de hacer política en España?
Fácil nunca ha sido y no lo será pero, si hay voluntad y fuerzas, creo que merece la pena intentarlo.