Ahora, UPyD

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Ahora, más que nunca, UPyD.

Ahora más que nunca hace falta un partido político de las características de UPyD: un partido político libre, autónomo e independiente de los grandes poderes económicos, financieros, políticos y mediáticos que diga lo que ningún otro dice y, sobre todo, que siga actuando desde dentro de las instituciones para cambiarlo casi todo. Es una obviedad que existen grandes poderes de todo tipo que pretenden acabar con nuestro proyecto para impedir que nada importante cambie. Es una obviedad que el establishment ha movido sus hilos para laminarnos y proteger sus intereses sectarios. Es una obviedad que daño nos han hecho mucho pero, igualmente, que no vamos a rendirnos. Porque UPyD sigue siendo imprescindible. De hecho, si hoy día no existiera, habría que inventarlo.

Ahora, más que nunca, es indispensable UPyD: un partido político nacional y progresista que se enfrenta sin miedo al nacionalismo, a los corruptos y a los recortadores sociales. Un partido político decente, limpio, transparente, trabajador y honesto, conformado por personas extraordinarias que hoy mismo están dando la batalla para regenerar la democracia en todos los rincones de este maltratado país llamado España.

UPyD son hechos, no palabras, soflamas o promesas. No somos ni pura cosmética ni un producto televisivo, sino iniciativas parlamentarias, acción rigurosa y batalla política. Ahora todos hablan de los grandes temas y las grandes propuestas que hemos logrado introducir en el debate político a base de dedicación y esfuerzo: el federalismo simétrico, igualitario y solidario, las listas desbloqueadas o abiertas, la supresión de las diputaciones provinciales y forales, la fusión de municipios, la supresión de los aforamientos, la lucha contra los corruptos y contra los protectores de los corruptos, la defensa del Estado del Bienestar, el contrato único indefinido, la denuncia del clientelismo y el amiguismo al servicio de los partidos viejos, la defensa de la igualdad del conjunto de los ciudadanos españoles, la supresión de los privilegios fiscales, la lucha contra los desahucios, la regeneración de la democracia y un largo etcétera. Todo esto que reiteradamente, una y otra vez, el resto de partidos políticos ha rechazado con su voto. Así lo hemos visto en el Parlamento Vasco, en la Asamblea de Madrid o en el Congreso de los Diputados. Y en el resto de las instituciones donde tenemos representación. Hay que seguir defendiendo todo ello de ahora en adelante.

Pido al voto para seguir defendiendo la decencia en la política y el compromiso público para resolver los grandes males que nos acechan: los recortes sociales, el empleo precario y de baja calidad, la pobreza, la desigualdad, las injusticias sociales y la corrupción política. Piénsalo. Eres libre. Tú decides.