La responsabilidad de los ciudadanos

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Hay un cierto discurso que responsabiliza a todos los españoles de la situación de nuestro país. Un discurso que se resume en “todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.  Aunque el mensaje procede de distintos foros, oficiales y no tanto, lo cierto es que le viene de maravilla al poder: así se diluyen las responsabilidades de los (presuntos) líderes políticos, sociales y económicos que nos han traído hasta donde estamos.

Es un discurso falso. La realidad es que los partidos tradicionales han arruinado el país por encima de las posibilidades de los españoles. Con un agravante: aquellos ciudadanos que realmente gastaron más de lo que tenían o hicieron inversiones desafortunadas, hoy están pagando las consecuencias, y de qué manera. En cambio, los presidentes de comunidades autónomas, alcaldes, consejeros políticos en cajas de ahorros, gestores de chiringuitos públicos, etc. que han llevado a la quiebra a las instituciones que debían gobernar, esos, no pagan las consecuencias. Es más, los ciudadanos tienen que pagar, además de sus propias deudas, las de las cajas de ahorros y las de las administraciones públicas. Estamos siendo castigados por encima de nuestras posibilidades.

No se puede comparar la responsabilidad de un ciudadano cualquiera (un joven en paro, un pensionista, un emprendedor cuya empresa no encuentra crédito, etc.) con la de aquellos que aceptaron la dirección de los asuntos públicos. Pero esos ciudadanos – que somos todos – tenemos una responsabilidad. Debemos preguntarnos si acertamos o nos equivocamos al elegir. Si fuimos lo suficientemente vigilantes. No para castigarnos a nosotros mismos, sino para corregir. Debemos preguntarnos qué podemos hacer para cambiar las cosas.

Gorka Maneiro, candidato a Lehendakari por UPyD: SOMOS LIBRES
 

Gorka Maneiro trabajaba en la empresa privada. Estuvo afiliado al PSE, hasta que un día comprendió que para seguir defendiendo aquello en lo que creía, debía cambiar de partido. Se enteró de que se estaba creando uno nuevo llamado Unión Progreso y Democracia, le gustó lo que proponía, y acudió al acto fundacional en la Casa de Campo de Madrid. Se afilió de inmediato. Un año después se presentó a unas primarias y en marzo de 2009 logró un escaño en el Parlamento Vasco.Ahora se presenta para Lehendakari. Gorka estaba indignado y decidió hacer algo. Y vaya si lo ha hecho: se ha convertido en la voz del constitucionalismo en Euskadi, ahora que PSE y PP parecen haber renunciado.


José Canedo, candidato a la Xunta por UPyD: SOMOS LIBRES

José Canedo era cartero en Madrid. Un día se presentó para una plaza en una sucursal de Caja Postal en Santiago, y la ganó. Dirigió la sucursal hasta el día de su jubilación. Entonces, pidió su reingreso como cartero (“es que me gusta trabajar y me gusta la gente“, explica). Conoció UPyD, le interesó el proyecto y pensó que los partidos no crecen solos, que los forman personas comprometidas. Fue candidato a la alcaldía de Santiago y ahora se presenta para presidir la Xunta de Galicia.

Manifestarse es un derecho, y algo perfectamente respetable mientras se respeten las leyes. Pero hay más cosas que se pueden hacer. Como dice Fernando Savater, resulta sorprendente el elogio al manifestante o al ciudadano indignado en contraposición con la hostilidad hacia aquellos que – no menos indignados – decidieron acercarse a un nuevo partido político para construir una alternativa real a lo que existe. Se trata de transmitir que todos los partidos son iguales. Es falso. Ni todos los partidos, ni todos los candidatos. A la pregunta de qué pueden hacer los desencantados, Mario Vargas Llosa ríe por lo obvio de la respuesta: “¡elegir mejor!”

Gorka y José, junto con los demás cabezas de lista y candidatos de UPyD en País Vasco y Galicia, han hecho, como ha destacado Rosa Díez, una campaña ejemplar. Pueden hablar de todo porque no tienen nada que ocultar. Pueden explicar lo que han hecho porque han sido coherentes. Son dos ciudadanos que entienden la democracia como un proyecto común en el que todos tenemos nuestra responsabilidad. Siempre debemos ser conscientes de ella, pero más aún cuando se celebran unas elecciones.

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