PSE-PP: corresponsables del fraude.

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Antonio Basagoiti, tras tres años mirando a las musarañas desde su escaño parlamentario, decidió la semana pasada romper la (extraña) relación que le unía al Gobierno Socialista de Patxi López. Y digo extraña, no por esas cosas que algunos dicen referidas a las presuntas diferencias insalvables que separan al Partido Socialista del Partido Popular en Euskadi, sino porque ha sido un matrimonio que enseguida nos demostró que no tenía intención de acometer los cambios que el País Vasco necesitaba (y, obviamente, sigue a día de hoy necesitando). Más que extraña, estéril es la definición que se me ocurre para este pacto de legislatura, este matrimonio corresponsable del fraude en régimen de gananciales. La ruptura se hizo del modo en que funciona el Partido Popular del País Vasco: a través de una emisora de radio, los muy leales compañeros de viaje del cambio… a ninguna parte. Como bien me decía hoy mismo una consejera del Gobierno Vasco, “bien podríamos hacer como que no nos hemos enterado”. Es decir, que así no se hacen las cosas.

Digo que nunca diré que el Partido Socialista y el Partido Popular formaban una extraña compañera de viaje, porque entre ambos dos bien podrían haberse puesto de acuerdo para acometer la defensa y aplicación del constitucionalismo en Euskadi, con todas sus consecuencias, sin miedos ni complejos ni intereses partidarios. Visto lo visto, es obvio que el fracaso alcanza límites que nunca quise imaginar… y eso que me lo avisaron. Y la defensa del constitucionalismo en Euskadi era (y, obviamente, sigue siendo) una tarea inmensa de tintes casi heroicos… por mucho que en el fondo se base en defender cosas muy normales: poner pie en pared a las mentiras del nacionalismo vasco, detener y corregir las políticas lingüísticas discriminatorias aplicadas durante décadas, defender el bien común y no vivir de espaldas o contra los restantes ciudadanos españoles, sostener un argumentario contundente de defensa de las instituciones democráticas frente al totalitarismo etarra o garantizar que la educación sirva para que surjan ciudadanos libres y diversos, en lugar de nacionalistas-tipo… del tipo que todos conocemos. Además, había que desenmarañar el entramado de organismos públicos dependientes del Gobierno Vasco, donde moran los “amigantes” de los partidos políticos pertenecientes al statu quo vigente. Nada de esto se ha hecho.

Tampoco se han aprovechados estos tres años perdidos para cambiar el continente y el contenido de la Televisión Pública Vasca, que básicamente sigue siendo la misma que antaño. La EiTB sigue teniendo sedes en Pamplona y en Bayona, sin otro objetivo que informarnos de lo que allí ocurre aunque no ocurra nada… para finalmente trasladarnos la idea nacionalista por excelencia: que vascos, navarros y franceses del sur formamos parte de una misma comunidad política llamada Euskal Herria. Tres años después de este fraude, los ciudadanos vascos seguimos financiando religiosamente a las ikastolas francesas y sostenemos las “embajadas” del extranjero. Hoy ya no hablamos del Plan Ibarretxe, es cierto, pero hablamos todos los días de las “víctimas policiales”, de la excarcelación y de la reinserción de los presos etarras… mientras organizamos congresos de la memoria para contraponer a la violencia terrorista de ETA la “violencia del Estado y sus víctimas”. El lehendakari añade a este despropósito su solicitud de legalizar Sortu y de excarcelar a Otegi. Y mientras, Bildu gobierna Guipúzcoa y San Sebastián, legitimado por discursos disparatados. En fin, éste ha sido el desolador y deprimente resultado de este pacto entre el Partido Socialista y el Partido Popular del País Vasco.

Finalmente, el PP decidió la semana pasada dejar de apoyar al lehendakari López vía entrevista radiofónica. Curiosamente, nada de todo esto que yo he citado citó Basagoiti para argumentar y explicar la ruptura. Las razones son que el lehendakari socialista osó criticar los recortes sociales del Gobierno de Rajoy. Pensándolo fríamente, al menos ha sido coherente, pues el PP no ha movido un solo dedo durante estos tres años fraudulentos para que fuera posible ofrecer a la ciudadanía vasca ni uno solo de estos objetivos. El PP ha pasado de estar de brazos cruzados a levantar la mano para pedir elecciones anticipadas, por simples intereses particulares y partidarios. Hay quien ha escrito en prensa estos días que el constitucionalismo vasco ha fracasado en Euskadi. No es exactamente así. Lo que ha fracasado clamorosamente ha sido el pacto PSE-PP para defender el constitucionalismo en Euskadi. No sólo no lo han intentado, sino que ya no tienen remedio. Ambos son, por tanto, corresponsables de este fraude. Fíjense ustedes si tiene UPyD tarea por delante.

4 Comentarios

  1. Anonymous
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    Buen balance crítico del pacto PSE-PP, fracasado por no haber llevado adelante las decisiones políticas que defienden el constitucionalismo en Euskadi y que reseñas con toda contundencia.
    Sólo expresar mi alegría por tu aguda conciencia, tus capacidades demostradas y tu práctica consecuente, y mi total apoyo a tu esforzada tarea. Un saludo, Eduardo Madroñal.

  2. Sake
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    Lo están demostrando en toda España, PP y Psoe con sus declaraciones y comentarios nos están diciendo quienes son. Dos partidos que sólo buscan votos fáciles y que sólo saben criticarse superficialmente. No deben olvidar que ésa costumbre les pasará factura, porque los ciudadanos no son tan tontos como PPSOE creen.

  3. Anonymous
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    Me encantó esto:

    Algún día se dirá:

    “Todo empezó en Asturias, con unos que se llamaban UCD o algo así. No te creerías como era la política en este país antes de ellos.”

  4. Anonymous
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    .. se tendrian que llamar progreso-reformista .. UPyD( Unión Progresoreformista y Democracia ) ..

    .. progreso suena a partido progresista de izquierda .. Progreso-reformista suena a partido transversal( ni de izquierdas , ni de derechas ) ..

    SaLuD.

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