Para derrotar a ETA.

Publicado en: Blog, Política, Uncategorized | 8
El pasado día 20 de octubre, ETA hizo público un comunicado. En dicho comunicado, la banda anunció, según sus propias palabras, “el cese definitivo de la actividad armada”. Además de este anuncio concreto, la banda terrorista reclama “una solución integral al conflicto” y literalmente dice lo siguiente: “Estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político”. Y afirma además que “el reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la voluntad popular deben prevalecer sobre la imposición”. A pesar del optimismo que este comunicado ha provocado en algunos partidos políticos, cosa que comprendemos sólo en parte, lo cierto es que el texto está plagado de expresiones que no son otra cosa que apología del terrorismo y todo él en su conjunto termina siendo un insulto a la democracia y al conjunto de los ciudadanos (también es cierto que es difícil esperar algo diferente de los terroristas). Afirma que “la lucha de largos años ha creado esta oportunidad” (gracias al terrorismo finaliza el terrorismo) y a pesar de que anuncia “el cese definitivo” de su actividad terrorista, lo cierto es que termina haciendo un llamamiento a los gobiernos de España y Francia “para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada”. Esta afirmación nos hace afirmar que ETA pretende continuar chantajeando con su existencia a la sociedad democrática.

Lo cierto en todo caso a día de hoy es que ETA no ha anunciado su disolución, no ha entregado las armas, no ha reconocido el daño causado y no ha mostrado ninguna intención de colaborar con la Justicia… a fin de que se pudieran aclarar los más de 300 crímenes que siguen sin estar resueltos.

Desde entonces, se han sucedido las declaraciones de diferentes dirigentes y representantes políticos. También desde entonces, miembros destacados de la llamada “izquierda abertzale” han venido a confirmar lo que el propio comunicado etarra plantea: algo así como que los demócratas debemos cumplir una serie de exigencias de distinto tipo para “hacer la paz irreversible”, entre ellas lo que algunos denominan “la resolución del conflicto político”, algo que nosotros consideramos democráticamente inadmisible, más si tenemos en cuenta que se nos vendió el comunicado etarra como unilateral y definitivo.

El mundo de la “izquierda abertzale” dependiente de ETA trata de hacer variar las decisiones políticas legítimas de los representantes políticos. ETA y su mundo pretenden que los demócratas hablemos de lo que sólo a ellos interesa. Los acólitos de los terroristas pretenden marcar la agenda de la vida política vasca y española. Mientras tanto, y para seguir pretendiendo condicionar las decisiones de los representantes legítimos de los ciudadanos, ETA no se disuelve.

Por otro lado, el pasado día 20 de noviembre, el Partido Popular ganaba por mayoría absoluta las elecciones generales, por lo que de modo inminente será elegido un nuevo presidente de gobierno y un nuevo Ejecutivo. A partir de ese momento se abrirá una nueva etapa, en la que el Lehendakari y el nuevo Presidente del Gobierno de España deberán mantener un contacto fluido y de deseable colaboración institucional, sin obviar cuáles son las competencias de cada cual: es el Gobierno de España quien debe liderar la lucha contraterrorista.

El Lehendakari ha mostrado su disposición a entablar una próxima reunión con el próximo presidente del gobierno, algo que consideramos muy razonable y necesario, en la que el Lehendakari pretende plantear una especie de “hoja de ruta” para los próximos meses. El Lehendakari, abducido, ha hablado de política penitenciaria y de “construcción de la convivencia futura en Euskadi”.

Yo le quiero decir al Lehendakari que debemos actuar de manera inteligente para lograr que la derrota operativa de la banda terrorista no se convierta en el triunfo político de ETA. Para esto debemos acertar en las decisiones que tomemos. Es una responsabilidad de los demócratas. Debemos hablar de lo que a nosotros nos interesa. No debemos caer en las trampas del nacionalismo radical, que siempre pretende que hablemos de lo que a ellos les interesa. Debemos además decir la verdad a los ciudadanos, siempre y en todo lugar.

Conocemos las reivindicaciones del PNV, de Bildu e incluso del Partido Socialista: quieren que el Partido Popular flexibilice la política penitenciaria (del PP no sabemos gran cosa). Eso que se llama el “Colectivo de Presos Políticos Vascos” considera nada más y nada menos que debe ser “respetado” el “carácter político” de los presos de ETA porque, afirman, son “una consecuencia directa e innegable del conflicto político, al igual que de la resolución”. Además de anunciar su petición de traslado, reclaman la excarcelación de los presos enfermos y los que han cumplido las tres cuartas partes de la condena, así como la supresión de la doctrina Parot, olvidando que en España existe separación de poderes.

El señor Egibar aseguró recientemente que el Gobierno de Mariano Rajoy deberá adoptar de manera inminente medidas penitenciarias “de acompañamiento” al proceso de paz para lograr que este camino “sea irreversible”… dejando de este modo caer que la decisión de ETA no lo es y que dependerá de lo que haga el gobierno. Son afirmaciones muy graves. Por su parte, el señor Txarli Prieto, del PSE, afirmó, si los periódicos no mienten, que “el lehendakari ya tiene una petición de encuentro con Mariano Rajoy para hablar de este aspecto que nos preocupa y estamos viendo líneas de solución a la política penitenciaria”.

Nosotros, señor Lehendakari, tenemos que hablar de lo que a nosotros nos interesa. Nosotros tenemos que tomar las decisiones que a nosotros nos interesa tomar. No podemos caer en las trampas del nacionalismo más radical. No podemos dejarnos presionar. Usted manifestó su predisposición favorable al acercamiento de los presos. Usted habló de un plan para la construcción de la convivencia futura en Euskadi, como si no tuviéramos ya una Constitución que garantiza esa convivencia. Los etarras tienen esa habilidad: hacer que sus reivindicaciones se conviertan en un objetivo de sus adversarios.

Y así, los presos de ETA piden el acercamiento colectivo a Euskadi. Pero es que el acercamiento no es un derecho de los presos, según reiteradas sentencias judiciales: no es lo mismo un criterio orientativo que un mandato. No hay tales derechos, y mucho menos colectivos. El acercamiento o cualquier beneficio penitenciario habrán de ser solicitados de manera individual y no es un derecho de los presos sino una gracia de la Administración penitenciaria para los reclusos que cumplan determinados requisitos, requisitos que se establecen en el artículo 90º del Código Penal: haber cumplido tres cuartas partes de su condena, haber satisfecho la responsabilidad civil derivada de sus delitos. En el caso de los terroristas, colaborar además activamente con las autoridades, “declaración expresa de repudio de sus actividades delictivas” y petición expresa de perdón a sus víctimas. Estas cosas conviene dejarlas claras. Nada de lo que piden les corresponde. Haber cumplido tres cuartas partes de la condena es un requisito más para acceder a beneficios, no una garantía de excarcelación, como tanto han insistido en ETA y aledaños.

En todo caso, yo lo que le quiero decir es que no podemos olvidar qué es para nosotros lo realmente importante: lo importante para nosotros no es caer una y otra vez en los debates que nos plantea la “izquierda abertzale” sino tener la fortaleza suficiente para defender sobre todo el Estado de Derecho, la libertad y la tolerancia. La cuestión fundamental es el derecho a la diferencia y a la capacidad de pensar… con el Estado de derecho como su única garantía.

Y esto es lo que debe usted defender y lo que deberá defender desde ya mismo Mariano Rajoy y lo que deberemos defender todas las formaciones políticas democráticas: el Estado de Derecho y la legalidad vigente. Por eso nuestra tarea, más que liarnos en discusiones que sólo a ellos les interesa, es exigir a ETA que se disuelva incondicionalmente y para siempre, que entregue las armas, que reconozca el daño causado y que colabore con la Justicia, al objeto de aclarar los crímenes que siguen ser estar resueltos.

Defender nuestro Estado de Derecho y nuestras instituciones, precisamente aquello que ETA ha pretendido destruir durante décadas. Y defender inequívocamente un final de ETA sin medidas de gracia, sin impunidad, con vencedores y vencidos, sin enjuagues ni pactos antidemocráticos, sin chantajes, sin mentiras, con justicia, con verdad y con memoria.

Y el único horizonte que tienen los presos es cumplir las penas y tratar de acceder a beneficios penitenciarios de manera individualizada, para lo que deberán al menos pedir perdón, reconocer el daño causado y colaborar con la Justicia. No queremos venganza ni humillaciones, pero sí Justicia con mayúsculas. Nosotros, a diferencia del PP, no creemos que la Justicia deba ser generosa: la Justicia debe ser justa.

Consideramos, además, que mucho más importante que lo que diga la banda es lo que digamos y hagamos los demócratas. Debemos ocuparnos de los que a nosotros nos interesa, obviando los debates que los proetarras y acólitos pretenden colarnos, marcando nosotros los tiempos, llevando nuestra propia agenda. Lo importante es que caminemos juntos para derrotar definitivamente a ETA, cosa que todavía no ha ocurrido: debemos derrotar su proyecto político totalitario.

Espero que todo esto le diga a Rajoy la próxima vez que le vea. Espero que en torno a esto se pongan ustedes de acuerdo.

8 Comentarios

  1. Anonymous
    | Responder

    “La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas”. Albert Camus.
    Bravo, Gorka.

  2. gorka maneiro labayen
    | Responder

    Gran frase, anónimo, me la apunto para próximos debates… 🙂

  3. Sake
    | Responder

    Vosotros mismos sabeis que no descansareis hasta haber cumplido vuestras penas, porque sois conscientes de vuestros crímenes.

  4. Anonymous
    | Responder

    Me encanta leer sobre lo evidente, qué pena tener que defender lo justo en una democracia.

    Saludos Gorka

  5. Anonymous
    | Responder

    Tienes una sonrisa preciosa, porque no la enseñas en la cabecera del blog ?

  6. Anonymous
    | Responder

    Ante todo lo dicho solo puedo levantarme y aplaudir. Aunque la pierdo con mucha frecuencia viendo el vodevil que es hoy en dia la politica española, recupero la esperanza cuando veo que alguien dice las cosas tal y como son. Gracias Gorka, mi mas sincero apoyo desde aqui. Por favor, sigue así.

    Un fuerte abrazo

  7. Anonymous
    | Responder

    Solo eras uno más del pueblo. Nada especial te distinguía.
    Hasta que llegaron los nuevos profetas y te dijeron que tu lengua, tus apellidos y, hasta tus andares, pertenecían a una nación nueva, distinta.
    Que la lucha era imprescindible para combatir la “opresión” que se ejercía sobre el pueblo vasco. Y ahí empezó tu tontería, tu ideología entera.
    Decidiste que aquella sería tu nueva religión. Ibas a re-escribir la historia de siglos enteros. Ibas a cambiar la realidad, como si de pronto, tu pies no tuvieran nada que ver con tus manos, como si ese tronco común que es España, solo fuera una patraña, una invención.
    Todo había que sacrificarlo por Euskal Herria, la nueva diosa a la que adorar.
    Y no caíste en la cuenta de que todo era una gran mentira montada por aquellos que, solo buscan, recortar tus derechos y tus libertades para imponer una única manera de pensar y de vivir.
    Cuando tu libertad se reduce a ser un borrego más, cuando la discrepancia se borra a golpe de editorial generosamente subvencionado, la intolerancia, la amenaza y el silencio, serán el postre a servir.
    Triste será tu vida. La de tus hijos, insoportable.
    (Marti Tonic)

  8. Anonymous
    | Responder

    Rosa Díez no ha aplaudido al rey igual que los etarras…!!! Puajjj no os voto más! Qué desilusion más grande!!! Desde luego que ésto no me lo esperaba. Ale borrad el comentario…

Dejar un comentario