Para modernizar Euskadi.

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Las recientes idas y venidas del Lehendakari para contactar, discutir y tratar de acordar con cada uno de los tres diputados generales una nueva política fiscal unitaria para el conjunto de Euskadi evidencia las incomodidades, las ineficiencias y las disfunciones que el entramado institucional del País Vasco provoca en el día a día de la política vasca. Baste un ejemplo que debería provocar perplejidad y asombro entre los ciudadanos: en Euskadi no existe un plan global de lucha contra el fraude fiscal porque, según se dice oficialmente y sin vergüenza, las diputaciones forales son muy “celosas” de sus competencias. Es decir, que el actual reparto competencial dentro del País Vasco (tres haciendas forales al margen del control del Parlamento Vasco, ahí es nada) es una losa evidente para impulsar la decidida lucha contra el fraude fiscal, uno de los grandes problemas que enfrenta nuestra sociedad. Ni que decir tiene que plantear, no ya un solo plan de lucha contra el fraude en Euskadi, sino un plan que sea compartido con la hacienda del Estado, supone comprar todos los boletos para que puedan calificarte de antivasco, españolista, nacionalista español o representante político que habla en contra de los ciudadanos a los que representa. O, de manera todavía más obtusa, de ser “de derechas”. Nos ha pasado y por esto lo cuento. Por estos lares, propuestas razonables son despachadas con toda suerte de adjetivos no precisamente amables, porque lo que aquí debe defenderse es el statu quo vigente, lo políticamente correcto, la ley de territorios históricos, el Estatuto de Gernika, la ley electoral vasca, el reparto actual de competencias y el principio generalmente aceptado de que quien no trata de sablear al Estado no es hijo de esta tierra. Así, cualquier crítica a estas cuestiones se salda con portazo… a pesar de que es evidente que la idea de que la reforma de todas estas leyes es urgente se abre paso y crece como la espuma. No nos nombrarán, pero es creciente el número de opinadores, analistas, columnistas y críticos que defienden abiertamente que estas reformas profundas y radicales deben ser defendidas cuanto antes. Radicales porque van a la raíz de muchos de nuestros problemas. Y nosotros vamos a hacerlo porque la actual situación política y los nuevos tiempos nos lo exigen: reforma profunda de la anacrónica y reaccionaria ley de territorios históricos, la modificación del Estatuto de Gernika, la devolución al Estado de las competencias de Sanidad y Educación, la superación del Concierto Económico y la reforma de la ley electoral. Ya lo hemos planteado durante estos dos primeros años de legislatura y volveremos a hacerlo. Veremos si la respuesta de los partidos políticos es la misma que en el pasado o deciden por fin enfrentarse a los problemas y tratar de solucionarlos.

2 Comentarios

  1. Ocón
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    Lo dudo. Pero igual me equivoco y sufren todos una maravillosa metamorfosis.

    Un saludo

  2. Alfonsino
    | Responder

    Diputado Foral: “¿Unirnos para eliminar el fraude fiscal? ¿Ponernos manos a la obra para quitarnos el chollo? Sí, claro.”

    Y lo trágico es que quizás esta ironía no esté muy lejos de lo que diría realmente un alto porcentaje de los mencionados diputados.

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