Algo huele a podrido en España (II).

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Podemos recordar, sin ánimo de vengarnos pero si para optar en adelante con mejor criterio, algunas de las medidas que los progresistas de boquilla nos aplicaron: la regresiva deducción generalizada de los famosos 400 euros por contribuyente y año, independientemente del nivel de renta y a pesar de que la situación económica no recomendara tal cosa (6.000 euros anuales); la eliminación del impuesto sobre el patrimonio, primero en el resto de España y después en los territorios históricos vascos, broma que supuso a las arcas públicas casi 2.000 millones de euros menos de recaudación anual; las medidas paliativas, cortoplacistas y contraproducentes recogidas en el plan E, consistentes en la creación de empleo temporal y precario para engañar mucho a unos pocos durante no demasiado tiempo (13.000 millones de euros totales); la reducción del impuesto sobre sociedades (aunque sin acercarse siquiera a los niveles de Euskadi) hasta reducir los ingresos públicos en casi 9.000 millones de euros anuales; o la refinanciación autonómica para continuar en este absurdo proceso de descentralización diversificada para colmar las ansias de los independentistas insolidarios (11.000 millones de euros anuales). Todas estas medidas presentadas inicialmente como medidas-estrella han terminado finalmente estrelladas ante el muro de la realidad cotidiana, las raíces profundas de la crisis institucional y política que padecemos en España y los problemas genuinamente españoles a los que nos enfrentamos.
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Junto a este cúmulo de despropósitos, hubo otros: por un lado, el incremento del IVA con el apoyo del PNV y, por otro, el ya habitual cambalache presupuestario con los nacionalistas, configurando unos presupuestos generales reconocidos por los mismos que los apoyaron como irreales e inútiles para enfrentar la crisis económica. Consecuencia de todo esto y de no haber aplicado durante años las verdaderas reformas profundas que el país necesitaba (y Aznar en esto es corresponsable), el palo posterior sobre los más débiles: bajada del sueldo de los funcionarios, congelación de las pensiones, paralización de obra pública y eliminación de la retroactividad de la necesaria pero inaplicable ley de dependencia. Unas medidas claramente antisociales, injustas, regresivas, insolidarias e ineficaces, aplicadas por un gobierno desnortado y un presidente de gobierno sin credibilidad ni criterio, un presidente que negó la crisis y engañó voluntariamente a los ciudadanos, que aprobó medidas exclusivamente cortoplacistas por intereses electorales y que no sólo viene mostrándose incapaz para liderar ningún proyecto político o económico sino, escuchadas sus recientes declaraciones sobre la sentencia del Estatut, se ha convertido en un verdadero peligro público para nuestro bienestar.

3 Comentarios

  1. Sake
    | Responder

    Muchas medidas equivocadas, pero nos podemos preguntar ¿podra Rajoy solucionar todos los problemas?, porque cuando se vaya Zapatero lo normal es Rajoy, y es entonces cuando uno se deprime al no ver solución a corto plazo.

  2. Pedro
    | Responder

    Hola Gorka,

    Estoy de acuerdo en la mayoría de planteamientos que expones (no lo tengo claro en el caso del Plan E, aunque mi plan E hubiese sido uno muy distinto).
    Es cierto que los 400 euros fue un error (copiado a una medida de George Bush, por cierto), la eliminación del impuesto de patrimonio una catástrofe, la reducción del impuesto de sociedades una medida neoliberal, etc.

    La segunda tanda de medidas, la del aumento del IVA y el descenso de los salarios de los empleados públicos, puede ser atacada con argumentos similares, y posiblemente muy justos.
    Pero claro, la deformación profesional me obloga a preguntar, ¿Qué medidas se deben de tomar? Porque la crítica es válida, pero la crítica sin alternativa carece muchas veces de rigor.

    Tengo una curiosidad enorme por conocer las medidas de UPyD en este aspecto, porque sinceramente no las conozco y las que conozco me suenan igual que el bipartidismo monoideológico imperante.
    ¿Es UPyD partidaria de recuperar el impuesto de sociedades? ¿De reducir el gasto militar? ¿De aumentar los tramos altos de IRPF? ¿Cómo quiere UPyD defender el atacado estado del bienestar?
    Recurro a ti porque creo que desde la base es desde donde se explican mejor las cosas, y mucho más en un partido de este tamaño.

    No son mis preguntas hechas con ánimo destructivo, ni mucho menos. Que sepas que deseo ardientemente que este bipartidismo sea roto y que UPyD pudiese sacar una cincuentena de diputados.

    Te invito a que me devuelvas la visita a mi blog.

    Saludos,

  3. Gracias, Pedro. Tus preguntas tendrán respuesta en el tercer y último capítulo. No obstante, te adelanto un par de cosas: sí estamos a favor de recuperar el impuesto sobre el patrimonio (y así lo hemos dicho por activa y por pasiva), sí estamos dispuestas a realizar una reforma fiscal para hacer el sistema más progresivo y en principio no nos hemos posicionado a favor de reducir los gastos militares, medida que puedo entenderla perfectamente como aspiración utópica pero que resulta ser de muy difícil aplicación (por lo que me cuentan), puesto que la situación de nuestro ejército y de nuestros militares es bastante mejorable.

    Gracias, Pedro.

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