TRANSVERSALES… CON PRINCIPIOS.

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Dice Carlos Martínez Gorriarán en su blog de hoy:
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“El blog de ayer –hoy todo es de ayer- fue un buen ejemplo de transversalidad política: unos a favor y otros en contra del argumento acerca del Impuesto sobre el Patrimonio. Conviene aclarar que ninguno de nosotros somos, creo yo, “transversales”; lo que es transversal es el hecho de juntarnos en un partido político con un proyecto común, aceptando el hecho de que pensamos cosas distintas sobre determinadas cuestiones, pero que esas diferencias son menos relevantes que las cosas que nos unen. Precisamente, la determinación de poner manos a la obra en un proyecto que puede compartir mucha gente, y precisamente porque para compartirlo no hace falta renunciar a ninguna convicción ni simpatía esencial para uno mismo. De modo que uno pueda considerarse más “de izquierda” en esto o aquello, o decididamente “liberal”, o más religioso o muy laico, o cualquier otra cosa. Juntarse para hablar de ello, pensar y ver qué puede hacerse en positivo para la mayoría, eso es la transversalidad de UPyD.”

A lo que yo añado:
“Correcto, Carlos, pero UPyD, como partido político – transversal porque recoge a personas provenientes de distintas tendencias ideológicas-, ha debido, debe y seguirá debiendo mojarse en cantidad de temas de distinta índole, y no únicamente en el Parlamento. Hay que votar, como ya se ha hecho, sobre esto y sobre lo otro y han sido, no lo neguemos, cantidad las cuestiones sobre las que nos hemos mojado. Y únicamente han pasado unos meses. Me parece bien la definición de que es más importante aquello que nos une que lo que nos puede separar o diferenciar, lo que ocurre que es que puede haber diversos temas considerados trascendentales para cualquiera de nosotros, o irrenunciables. Es decir, cada uno tenemos nuestra escala de valores, y nuestra idea sobre qué es aquello que nos une. Ahí es donde cada cual pudiera sentirse distanciado. Por lo demás, tengo algunas dudas. Por ejemplo, y respetando a cada cual, si nos definimos como progresistas habrá que coincidir en lo que consideramos progresismo, a partir de lo cual no creo que puedan haber demasiadas dudas sobre algunas cuestiones a dilucidar (seré claro: pretender eliminar el Impuesto sobre el Patrimonio es una medida regresiva). Si nos definimos como partido laico, lo mismo, esto nos lleva a defender unas determinadas propuestas y no otras. Y si nos reivindicamos como universalistas o igualitaristas, será para ser coherentes, no como reclamo o pose al estilo Zp. Es evidente que cada uno somos de nuestra madre y nuestro padre, pero un partido político va tomando decisiones y exige, incluso en el corto plazo, un determinado análisis común sobre lo que somos y sobre los principios que nos hemos dado o el manifiesto reivindicado. Los principios, por tanto, son lo primero”.

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