MUJERES y JÓVENES.

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A grandes rasgos… comparto cada una de las palabras de mi parcialmente admirado Juan Manuel De Prada, pertenecientes a su artículo “Mujeres y Jóvenes“, publicado esta semana pasada en una revista dominical. Básicamente, dos ideas: la primera, que la inclusión masiva (bueno, tampoco tan masiva) de mujeres en el Gobierno socialista (o casi socialista) ha sido antes que nada una operación estética, estilo ZP; y, la segunda, que la promoción de jóvenes en el mismo gobierno (de la nación, o conjunto de naciones), no puede entenderse como algo intrínsecamente bueno. Depende más bien.
Y también comparto sus reflexiones previas al meollo del asunto, referentes al convencimiento de que muy probablemente fuera su artículo tachado de machista, reaccionario, rancio… y fascista. Quizás fuera exagerado, pero así suelen despacharse ciertos asuntos en la España de los relativismos: con insultos concluyentes sustitutos del imprescindible debate intelectual sobre el tema de que se trate.
En fin. Fotos ridículas (y paternalistas) del presidente con las ministras aparte (¿cómo se lo permiten?), la primera de las ideas de arriba se demuestra atendiendo a los inmediatamente inferiores cargos, plagados de hombres en un 80%; y la segunda, guiándonos por el sentido común: es admirable que a los jóvenes se les otorgue beneplácitos y posibilidades de futuro, pero para un cargo ministerial supongo que el sexo será accesorio pero la experiencia casi indispensable… salvo que el ministerio tenga escaso recorrido o no sirva más que para cuatro titulares la primera semana.
Como bien señala De Prada, lo exigible es que tanto hombres como mujeres tengan las mismas oportunidades de salida y no sean ellas (bueno, ni ellos) discriminadas por ser mujeres, ni en salario ni en oportunidades concedidas, cosa que pasa. Por lo demás, las personas deberán ser nombradas y elegidas atendiendo a méritos y valías, obviando igualdades numéricas y paridades forzadas. Ignoro el alcance ejemplarizante de nombrar ministras, aunque supongo escaso si no se empieza por la educación desde la infancia. Es mi humilde opinión, lo confieso. Y confieso también, sin atisbo de duda, mi incapacidad absoluta para cargar con ministerio alguno. Pero no por ser hombre, sino por no encontrarme ni de lejos preparado. Evidentemente.

3 Comentarios

  1. ¿Como cualidad objetivable qué aporta ser mujer, qué aporta ser hombre?, en sí mismo nada. Es una pura operación estética, sin contenido alguno.

    Creo que cuando se hace tanto énfasis por determinados sectores “feministas” de esa supuesta superioridad de la mujer en según qué aspectos respecto los hombres, en el fondo, no deja de ser un planteamiento machista, ya que da la razón a los que sostienen que en efecto “hay diferencias entre hombres y mujeres”

  2. filomela
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    Siempre he considerado que las mujeres pueden llegar a lo más alto, pero no quiero llegar ahí por ser mujer, sino por mi valía, si la tengo.
    Curiosamente la única presidenta autonómica es del PP.
    En cualquier caso, me preocupa aún más la simpleza con la que se crean o destruyen ministerios. Francamente, quitar del ministerio de educación las universidades es, además de una salvajada, una demostración de que no preocupa en absoluto el tema, sólo colocar amigos.

  3. Anonymous
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    Marketing electoral puro y duro. Si eliges entre hombres y entre mujeres discriminas porque no eliges entre personas.
    Pienso que se hace únicamente por ganarse para el futuro y para siempre el voto de muchas mujeres. Pero, confío en que ellas, tan inteligentes como ellos, a la hora de votar lo hagan con absoluta libertad y racionalidad, y no hay mejor camino para ello que la modificación de una ley electoral discriminadora y anticuada que da un valor distinto al voto en función de la provincia en el que se emite.

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